Jonathan Guzmán no necesitaba un diamante para jugar beisbol. En Esperanza, República Dominicana, lo hacía con piedras, palos y cualquier objeto que sirviera de pelota. Esa misma energía es la que hoy lo tiene como protagonista en la postemporada de la Liga Mexicana de Béisbol, conectando el grand slam que puso a los Toros de Tijuana arriba en la Final del Norte.
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Un cumpleaños de 16 años que cambió todo
El 17 de agosto de 2015, Jonathan Guzmán cumplió 16 años y firmó su primer contrato profesional con los Filis de Filadelfia — el mismo día. No muchos jugadores pueden decir que el mejor regalo de cumpleaños de su vida fue un acuerdo de Ligas Menores, pero para el campocorto dominicano eso era exactamente lo que había estado esperando desde que aprendió a batear. “Ese fue un día maravilloso para mí, ya que logré lo que siempre soñé desde niño”, dijo.
Lo que vino después fueron años en las sucursales del sistema de Filadelfia, construyendo su juego sin llegar a debutar en las Grandes Ligas. Desde 2020, Guzmán encontró continuidad en la Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana (LIDOM) con los Leones del Escogido, equipo con el que ha jugado cada invierno y se ha mantenido afilado para cuando llegara su momento.
Tijuana le dio lo que buscaba a Jonathan Guzmán: jugar todos los días
Cuando llegó a los Toros de Tijuana en mayo de esta temporada, Guzmán encontró algo que había estado buscando por años: confianza diaria. La directiva lo puso en el campo sin dudar y el campocorto respondió con una temporada regular sólida, cerrando con un .965 de porcentaje de fildeo — un número que habla de consistencia, no de suerte.
Esa mentalidad de jugar para ganar sin importar el escenario la trajo directamente a la postemporada. En Jalisco, con Toros buscando voltear el marcador, Jonathan Guzmán fue al plato con el objetivo de encontrar un buen pitcheo y conectar duro. Lo que llegó fue un grand slam que vació las bases y puso a Tijuana al frente del encuentro. “Agradezco que cayó esa bola y que anotamos tres carreras”, dijo con la sencillez de alguien que no busca el protagonismo, pero tampoco lo evita.
Ahora la Final del Norte está inclinada a los Toros y Jonathan Guzmán juega con el mismo convencimiento de siempre: dar lo mejor en cada turno y sumar una victoria más. El niño de Esperanza que jugaba con piedras todavía tiene mucho por escribir.


