Connor Panas terminó la Temporada 2026 de la Liga Mexicana de Beisbol como el jugador más completo del roster de los Bravos de León. El canadiense cerró con.316 de promedio de bateo —el mejor de su carrera en el circuito mexicano—, 14 jonrones y un OPS de.931, en 89 de los 93 juegos del rol regular. Desde el primer jonrón de la temporada frente a los Leones de Yucatán hasta los dos vuelacercas en playoffs contra los Olmecas de Tabasco, Panas fue consistente cuando más se le necesitó.
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Los números que justifican el amor de la afición leonesa a Connor Panas
Con 326 turnos al bate, Connor Panas conectó 103 imparables, incluyendo 23 dobles, cuatro triples y 14 jonrones —la misma cifra que había alcanzado en 2025 con los Piratas de Campeche, aunque esta vez rodeada de mejores registros en casi todos los demás departamentos. Impulsó 55 carreras, anotó 62 y acumuló 176 bases totales. El OPS de.931 es el número que lo separa de ser un buen jugador y lo convierte en un pilar.
Fue el segundo pelotero con más apariciones en la campaña dentro del equipo, dato que habla tanto de su disponibilidad como de la confianza que el cuerpo técnico depositó en él desde el primer día de pretemporada en Lagos de Moreno. No hubo lesiones, no hubo ausencias injustificadas: Connor Panas estuvo.
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Versatilidad defensiva con porcentaje de fildeo de .990
Lo que hace a Panas especialmente valioso no es solo el bate. En 733.2 innings defensivos repartidos entre la primera base (69 juegos), el jardín derecho (21) y el jardín izquierdo (7), cometió apenas tres errores para cerrar con un porcentaje de fildeo de.990. Participó en 68 doble plays y acumuló 42 asistencias en 584 oportunidades totales.
Esa versatilidad tiene un valor real en el armado de un roster de playoffs: permite al manager mover piezas sin sacrificar calidad defensiva. Panas no es un jugador que se atasca en una posición; es el tipo de pelotero que resuelve problemas logísticos sin que la afición note el ajuste.
En playoffs, Panas volvió a aparecer cuando más importaba
La serie frente a los Olmecas de Tabasco fue la prueba de fuego. Seis juegos, cinco imparables en 18 turnos (.278), un doble, cuatro carreras impulsadas, seis anotadas, ocho bases por bola y dos jonrones. Ambos vuelacercas llegaron en el quinto juego disputado en el Estadio Domingo Santana: el primero en la segunda entrada con Aderlín Rodríguez a bordo; el segundo, solitario, en la novena.
Eso es lo que distingue a los jugadores que solo brillan en el rol regular de los que entienden qué significa una postemporada. Panas entendió. El 2026 de Connor Panas quedó sellado con una línea de estadísticas que pocas veces se ve en la LMB:.316, 103 imparables, 14 jonrones, OPS de.931 y tres errores en casi toda una temporada.


