Los Dodgers de Los Ángeles se han convertido en el equipo más audaz y extravagante de la MLB.
¿Dañando al béisbol? Los Dodgers deben más de 1000 millones de dólares en contratos diferidos
Con un billón de dólares comprometidos en contratos con dinero diferido hasta 2046, los Dodgers están jugando en una liga financiera completamente diferente al resto.
Mientras otros equipos intentan evitar el impuesto de lujo, los Dodgers lo enfrentan sin parpadear, aprovechando su poderío económico para construir un equipo de élite.
Entre los jugadores con grandes contratos y pagos diferidos están Shohei Ohtani, Mookie Betts, Freddie Freeman, Will Smith, Tommy Edman, Teoscar Hernández y J.D. Martinez.
Estos acuerdos totalizan más de $1,000 millones en dinero que será pagado en el futuro. En comparación, equipos como los Mets y los Red Sox apenas llegan a los $137 millones y $130.5 millones en dinero diferido, respectivamente.
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El contrato de Ohtani es el ejemplo más extremo de esta estrategia: $680 millones diferidos de un total de $700 millones.
Mookie Betts tiene $115 millones diferidos, mientras que Freeman suma $57 millones y Smith $50 millones.
Aunque este enfoque puede parecer excesivo, es parte de una estrategia calculada por los Dodgers, que buscan maximizar su flexibilidad financiera en el presente mientras planean cuidadosamente para el futuro.
La respuesta es simple: porque pueden. Su base de fanáticos es masiva y apasionada, lo que genera ingresos astronómicos.
Además, su grupo propietario, compuesto por expertos financieros, sabe cómo hacer que el dinero trabaje para ellos a través de inversiones.
Según su presidente de operaciones de béisbol, Andrew Friedman, el equipo no verá estos pagos diferidos como un problema futuro, ya que están “planeando para ellos desde ahora”.
Además, esta estrategia tiene beneficios inmediatos: reduce el impacto en el impuesto de lujo y permite que el equipo siga gastando sin restricciones en talento de primera línea.
La adquisición de estrellas como Ohtani, Betts y Freeman no solo asegura la competitividad del equipo, sino que también garantiza ingresos masivos gracias al éxito en el terreno y al atractivo de estos jugadores.
Mientras otros equipos critican este modelo como “romper el sistema”, los Dodgers continúan operando sin disculpas.
Están reconstruyendo su estadio, invirtiendo millones en renovaciones, y demostrando que no solo están en la cima del béisbol en términos deportivos, sino también económicos.
Con esta estrategia agresiva y su capacidad financiera, los Dodgers están marcando un nuevo estándar en la MLB. Para ellos, no se trata de jugar según las reglas, sino de redefinirlas.
Y lo están haciendo con estilo.

