Imagínate esto: eres un jugador de las MLB, acabas de despertarte de una fiesta intensa, y apenas te has dado cuenta de que tienes que lanzar hoy mismo. Ah, y para hacerlo aún más salvaje, ¡tienes LSD en el sistema! Parece una escena de una peli surrealista, pero esto le pasó al pitcher de los Piratas de Pittsburgh Dock Ellis el 12 de junio de 1970.
Dock Ellis, un talentoso (aunque algo rebelde) lanzador de los Piratas de Pittsburgh, era conocido tanto por su gran brazo como por su estilo de vida.
Pero nadie estaba listo para lo que hizo ese día. Según Ellis, él pensaba que tenía el día libre, así que decidió darse un “viajecito” de ácido. Fue solo horas después, cuando alguien le recordó que era su turno de abrir el juego ante los Padres de San Diego, que las cosas se pusieron serias… o, mejor dicho, surreales.
En su propio relato, Ellis describe que cuando subió al montículo, el mundo estaba en tecnicolor, las bolas de béisbol tenían rastros de colores, y la multitud le parecía un mosaico gigante y vibrante. Pero eso no le impidió lanzar ¡nada menos que un No-Hitter! Sí, en medio de una experiencia psicodélica y casi sin poder ver a los bateadores, Ellis logró evitar que los Padres de San Diego conectaran un solo hit.
Dock Ellis confesó que no podía controlar bien sus lanzamientos. De hecho, golpeó a varios bateadores y caminó a ocho, pero cada vez que las cosas parecían salirse de control, su instinto y habilidad lo mantenían en el juego. Al final, no había permitido ningún hit, y su hazaña quedó grabada en la historia como uno de los No-Hitters más raros y polémicos de la MLB.
Esta locura de Dock Ellis no solo es una de las historias más icónicas del béisbol, sino también un recordatorio de los extravagantes tiempos de los 70. Y aunque él mismo se arrepintió de sus excesos, siempre será recordado como el pitcher que lanzó el No-Hitter más “trip” de la historia del deporte.
¿Quién era Dock Ellis?
Dock Ellis fue mucho más que un lanzador excéntrico con un episodio de LSD en su historial.
Su carrera en las Grandes Ligas fue respetable y sólida. Jugó de 1968 a 1979, principalmente con los Piratas de Pittsburgh, aunque también tuvo pasos por los Yankees de Nueva York, los Atléticos de Oakland, los Rangers de Texas y los Mets de Nueva York.
Con una recta potente y un estilo aguerrido, Ellis llegó a ser seleccionado para el Juego de las Estrellas en 1971, un año que también lo vio ganar la Serie Mundial con los Piratas. Finalizó su carrera con más de 1,100 ponches y un récord de 138 victorias, logrando un impacto duradero en el campo… y fuera de él.
Después de retirarse, Ellis se embarcó en una misión completamente diferente: ayudar a otros a vencer sus adicciones.
Tras superar sus propios problemas de abuso de sustancias, se convirtió en un ferviente defensor de la sobriedad, trabajando como consejero de rehabilitación para deportistas y jóvenes. Su activismo dejó huella, y dedicó años de su vida a educar y apoyar a aquellos que enfrentaban problemas similares.
Así, Dock Ellis pasó de ser el lanzador con la historia más psicodélica de la MLB a un verdadero ícono de la lucha contra las adicciones, demostrando que todos merecen una segunda oportunidad.

