Ronald Acuña Jr., el hombre que paraliza a Bravos de Atlanta, habló y encendió las alarmas de la competencia. A pocos días del primer lanzamiento, el ambiente del Clásico Mundial de Béisbol ya hierve. Y entre tantas estrellas que poblarán los diamantes, hay una que brilla con luz propia y que llega con una misión clara: devolver a Venezuela a la gloria.
Ronald Acuña Jr. no ocultó su sonrisa ni su sentimiento al pisar el terreno que lo vio consagrarse. Para él, vestir la vinotinto no es un trámite, es un reencuentro con las raíces. “Estoy muy emocionado. Cada vez que nos ponemos la camiseta de Venezuela es un orgullo. Es muy especial para todos y quiero hacer sentir orgullosa a mi gente”, expresó con una mezcla de nostalgia y determinación. Esa conexión con la afición es, precisamente, el combustible que busca encender al equipo.
Ronald Acuña Jr. cree que Venezuela puede ser campeón
Ronald Acuña Jr. talks about the upcoming World Baseball Classic and why he thinks Venezuela can win it all pic.twitter.com/XSaP8FG6Qx
— Mark Bowman (@mlbbowman) February 27, 2026
Ronald Acuña Jr. sabe que las expectativas son enormes, pero también conoce el camino. Recordó su experiencia en la edición de 2023, un torneo que, aunque no fue su mejor actuación estadísticamente, sembró la semilla de su temporada de MVP. “Creo que me ayudó mucho. Te enfrentas a buenos pitchers y a muchas estrellas. La última vez no tuve un buen Clásico Mundial, pero estoy muy emocionado por esta nueva oportunidad”, confesó, dejando claro que la experiencia frente a la élite templó su carácter.
Te podría interesar: Shohei Ohtani enciende el furor al llegar a Japón
Pero más allá de lo personal, el mensaje de Ronald Acuña Jr. fue colectivo y desafiante. Cuando se le preguntó por qué este año puede ser el de Venezuela, no dudó ni un segundo. “Nacimos para esto. Dominicana, Japón y Estados Unidos tienen buen equipo, pero nosotros también. Jugamos el juego de la manera correcta, veremos qué sucederá”, sentenció.
Con esa declaración de principios, el pelotero de los Bravos no solo eleva la moral del vestuario, sino que lanza un guante a las potencias. Venezuela tiene el talento, tiene el hambre y, sobre todo, tiene a un líder que promete dejarlo todo en el terreno. La cuenta regresiva comenzó.

