Cuba recibió un golpe que poco tiene que ver con el juego en el diamante. Un problema administrativo de alto calado ha dejado fuera de combate a casi una decena de miembros de su delegación, justo en la antesala del torneo más importante del calendario. La noticia, que cayó como un baldazo de agua fría en la isla, evidencia las complejidades extradeportivas que una vez más rodean la participación del equipo.
En total, ocho integrantes de la comitiva de Cuba vieron rechazadas sus solicitudes de visa para ingresar a Estados Unidos, sede de la primera ronda del torneo. Entre los afectados se encuentran figuras clave del organigrama beisbolero y gubernamental. Destaca el nombre de Juan Reinaldo Pérez, presidente de la Federación Cubana de Beisbol, quien lideraba la expedición. Su ausencia no solo es un problema logístico, sino un duro simbolismo para un equipo que busca reconciliarse con su gloriosa historia.
Cuba recibe ocho casos denegados de visa para el Clásico Mundial
Pero el golpe más sensible para Cuba es, sin duda, la baja de Pedro Luis Lazo. El “Caballo de Lajas”, una de las leyendas vivientes del pitcheo cubano y mundial, se desempeñaba como coach de lanzadores. Su conocimiento, carisma y experiencia eran un pilar en la preparación del cuerpo de serpentineros. La noticia de su visa negada ha generado una ola de descontento y tristeza entre los seguidores, que veían en su presencia un valor incalculable.
Te podría interesar: México pierde a otra estrella para el Clásico Mundial
La lista la completan altos cargos del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER). Raúl Fornés, vicepresidente del organismo, y Gisleydi Sosa, directora de relaciones internacionales, tampoco podrán viajar. A ellos se suman Judith Langaney, miembro de la Federación, y Carlos Del Pino, un experimentado cazatalentos.
Mientras los peloteros se concentran en los entrenamientos, la directiva deberá resolver sobre la marcha cómo recomponer la delegación. El equipo llegará, pero lo hará mutilado en su estructura dirigencial. Un problema que, sin duda, añade tensión a un torneo que ya de por sí es una montaña rusa de emociones para el béisbol de Cuba.

