La tradición en el béisbol invernal y en los torneos cortos suele dictar una ley no escrita: tener un cerrador designado, ese hombre de sangre fría que entra en la novena con la misión de apagar el fuego. Pero Albert Pujols, fiel a su estilo de liderazgo analítico, ha decidido tirar el manual por la ventana. El manager de la selección dominicana para el Clásico Mundial de Béisbol 2026 confirmó lo que en el entorno del equipo ya se susurraba: no habrá un dueño fijo para el noveno episodio.
En un encuentro con la prensa, Albert Pujols dejó claro que la decisión responde a una estrategia conversada a profundidad con su cuerpo técnico, especialmente con el coach de pitcheo, Wellington Cepeda. La profundidad del bullpen dominicano, que incluye nombres como Carlos Estévez, líder de salvamentos en la Liga Americana la temporada pasada, Camilo Doval o Dennis Santana, invita a la flexibilidad. Sin embargo, tener tantas balas en el revólver no garantiza un orden jerárquico establecido.
Albert Pujols no tiene cerrador designado para República Dominicana
“Nosotros ahora mismo no tenemos. Yo creo, de mi parte y hablando con Wellington Cepeda, no le vamos a dar el cierre a nadie fijo”, expresó Pujols con la contundencia que le caracteriza . El mensaje del tres veces JMV de la Nacional es un guiño directo al vestuario: aquí no hay estrellas por encima del equipo. “Al final, no hay ningún riesgo. El brazo que esté más fuerte y que necesitemos en ese momento es el que vamos a usar como estrategia”, añadió, zanjando cualquier debate sobre egos o jerarquías.
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La fórmula contrasta con la utilizada en 2013, cuando Dominicana levantó la corona invicta con Fernando Rodney como cerrador indiscutible, acumulando siete salvamentos. Albert Pujols, sin embargo, mira al presente: Estévez viene de salvar 42 juegos con Kansas City, Doval suma 16, y Santana otras 16 con Piratas y Yanquis. La abundancia, lejos de ser un problema, se convierte en un arma estratégica.
“Es un torneo muy corto”, justificó Albert Pujols al explicar por qué prefiere jugar con el momento del partido antes que atarse a un nombre . En un formato donde cada out vale oro y donde la fatiga o el rival mandan, la decisión del manager apuesta por la lógica fría sobre la costumbre. El mensaje ya llegó al clubhouse: en Miami, durante la primera ronda, el que tenga el brazo más caliente será el encargado de poner el punto final.

