El Clásico Mundial de Béisbol no solo pone a prueba el talento, sino también el carácter. Y Albert Pujols, al frente de la selección de República Dominicana, lo sabe mejor que nadie. Por eso, incluso antes de pisar el terreno del LoanDepot Park, el dirigente dejó una advertencia que retumba en el vestuario: la grandeza individual no tiene cabida si no va acompañada de humildad colectiva.
En la primera concentración oficial del equipo, con figuras de la talla de Juan Soto, Fernando Tatis Jr., Vladimir Guerrero Jr. y Manny Machado reunidas por primera vez vistiendo la camiseta tricolor, Albert Pujols estableció las reglas del juego. No se trataba de tácticas ni de alineaciones, sino de algo más profundo: el sentido de pertenencia. El mensaje del manager fue directo a la médula del ego, ese enemigo silencioso que puede fracturar un clubhouse lleno de estrellas.
Albert Pujols advierte sobre los egos en República Dominicana
Albert Pujols fue claro: “El que no dejó su ego parqueado en el lobby del hotel, no será parte de este equipo”. La declaración, recogida por los medios presentes en la práctica, no dejó espacio a interpretaciones. Para el dirigente, representar a la República Dominicana va más allá del apellido en la camiseta; es un compromiso que exige dejar de lado cualquier protagonismo individual en favor de la gloria colectiva.
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El dos veces campeón del Clásico como jugador (2013) sabe que el talento sobra en este roster. Con una rotación que incluye a Sandy Alcántara, Luis Severino y Cristopher Sánchez, y una alineación de ensueño, el favoritismo es inevitable. Sin embargo, Albert Pujols insiste en que la clave no está en los nombres, sino en la unidad. “El orgullo del pelotero va más allá del apellido. Ahora estamos representando, en estas dos semanas, a nuestro país”, enfatizó durante la jornada inaugural en Miami.
La práctica en el LoanDepot Park no solo sirvió para engrasar la maquinaria beisbolera, sino para cimentar una filosofía. Mientras los jugadores intercambiaban sonrisas y se apoyaban en las rutinas de bateo y fildeo, quedó claro que el mensaje de Albert Pujols caló hondo. República Dominicana no solo busca lavar la imagen del fracaso en 2023; busca demostrar que, cuando el ego se queda en la puerta, no hay rival capaz de detenerlos.


