El 2026 arranca con un mapa claro para Rafael Devers. La gerencia de San Francisco le comunicó durante el receso invernal que el puesto en la inicial le pertenece. Sin condiciones, sin peros, sin esa ambigüedad que tanto lo desgastó en su etapa final con los Medias Rojas. Devers lo confirmó con naturalidad al pisar el campamento: “Vengo a trabajar en lo que necesito. A ajustar los movimientos, a agarrarle el tiempo a los tiros, a sentirme cada vez más suelto ahí” .
La diferencia entre este spring training y el anterior es abismal. En febrero de 2025, Rafael Devers llegaba con la incomodidad de no saber si sería titular, si jugaría tercera, si sería cambiado de posición o si terminaría viendo los partidos desde el dugout. Esa incertidumbre, esa falta de definición, terminó pasando factura dentro y fuera del terreno. Hoy, en cambio, sus palabras transmiten la tranquilidad de quien ya no tiene que pelear por un lugar. “Sé cuál es mi función, sé lo que esperan de mí. Eso te permite concentrarte en lo demás” .
Rafael Devers, el peso de la certeza en Giants
Buster Posey, presidente de operaciones de béisbol del equipo, observa las sesiones desde la jaula de bateo con una sonrisa contenida. “Cuando un jugador sabe lo que se espera de él, el rendimiento mejora solo”, comentó. En el caso de Rafael Devers, esa máxima se cumple con creces. El dominicano no solo aceptó la mudanza a la primera base, la asumió como propia. Y en esa aceptación, en ese dejar de resistirse, encontró la versión más plácida de sí mismo.
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Los números del año pasado, 35 jonrones y 109 impulsadas entre Boston y San Francisco, son apenas un esbozo de lo que puede venir. Con la tranquilidad de saber que el puesto es suyo, con la confianza de una organización que lo respalda y con la salud intacta después de un invierno de descanso, Rafael Devers encara la temporada como una hoja en blanco. Una que él mismo escribirá, día a día, desde la posición que ahora siente como propia.

