Anthony Rizzo, conocido por su destreza en el campo de béisbol y su inquebrantable espíritu de lucha, una vez más demostró que su grandeza va más allá del deporte.
En su regreso a Chicago, Rizzo se tomó el tiempo para reunirse con niños que luchan contra el cáncer, dejando una huella imborrable en sus corazones y en sus vidas.
Anthony Rizzo y su hermoso gesto con niños que luchan contra el cáncer
El viernes pasado, durante el partido entre los Yankees de Nueva York y los Cachorros de Chicago en el icónico Wrigley Field, Rizzo organizó un evento especial para los pacientes de cáncer infantil del Lurie Children’s Hospital.
A través de su fundación, la Anthony Rizzo Family Foundation, el pelotero proporcionó 200 boletos para que estos valientes niños y sus familias pudieran disfrutar del juego desde la sección 231.
Además, Rizzo no solo se limitó a ofrecer entradas; también se aseguró de que cada familia recibiera vales para concesiones y estacionamiento.
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Antes del inicio del partido, Rizzo se reunió con unas tres docenas de pacientes y sus familias en el campo, donde les dedicó tiempo para firmar pelotas de béisbol, tomar fotografías y, lo más importante, ofrecer palabras de aliento y esperanza.
Para muchos de estos niños, que enfrentan batallas que pocos pueden imaginar, este encuentro fue un respiro y un recordatorio de que no están solos.
Uno de los momentos más conmovedores fue cuando Rizzo se detuvo a saludar a Chase Ewoldt, un joven de 14 años con quien Rizzo tiene una conexión especial desde hace años.
Chase, quien fue diagnosticado con cáncer cerebral y de columna a los dos años y medio, ha luchado valientemente contra la enfermedad con el apoyo inquebrantable de su familia y de la fundación de Rizzo.
A través de los años, la fundación ha ayudado a cubrir gastos médicos, hipotecas, e incluso ha proporcionado experiencias inolvidables, como viajes a Disney World.

La relación de Rizzo con estos niños no es superficial; es un compromiso a largo plazo. Esto es evidente en cómo ha mantenido contacto con muchas de las familias, incluso después de que los niños hayan superado sus batallas más difíciles.
Por ejemplo, el hijo de Jennie Burke, Benjamin, recibió un piano gracias a la fundación de Rizzo, lo que le permitió encontrar consuelo en la música durante su tratamiento contra la leucemia.
El impacto de Rizzo va más allá del estadio. Durante su visita a Chicago, Rizzo también se aseguró de visitar el Lurie Children’s Hospital, acompañado por su esposa Emily.
Este gesto, realizado durante el Mes de Concientización sobre el Cáncer Infantil, es solo uno de los muchos que han definido su legado fuera del diamante.
Para Rizzo, quien venció el linfoma de Hodgkin poco después de ser reclutado por los Red Sox de Boston, ayudar a estas familias es una misión personal.
“El poner una sonrisa en la cara de alguien que está pasando por un momento difícil significa más que cualquier cosa que pueda hacer en un campo de béisbol,” comentó Rizzo.
Estas palabras reflejan la esencia de su labor: usar su plataforma no solo para brillar en el deporte, sino para marcar una diferencia tangible en las vidas de aquellos que más lo necesitan.

Los niños que han tenido la fortuna de conocer a Rizzo a menudo lo llaman su amigo. Para ellos, Rizzo no es solo un jugador de béisbol; es un símbolo de esperanza y fortaleza, alguien que entiende sus luchas y está dispuesto a apoyarlos en cada paso del camino.
La frase “Stay Strong, Dream Big” (Mantente fuerte, sueña en grande), pintada en la pared del piso de oncología de Lurie, es un testimonio de la esperanza que Rizzo infunde en cada niño que conoce.
El regreso de Rizzo a Chicago fue mucho más que un simple partido de béisbol; fue un recordatorio de que, incluso en los momentos más oscuros, hay personas dispuestas a dar todo de sí para iluminar el camino de los demás.
Y es precisamente por eso que Anthony Rizzo siempre será recordado, no solo como un gran jugador, sino como un ser humano excepcional.

