Guillermo Liñares (Caracas)-.

El zuliano Wilson Álvarez debutó el 24 de julio de 1989 con la camisa de los Rangers de Texas, en un día en que se midió a los Azulejos de Toronto. En ese estreno no le fue nada bien, ya que no pudo sacar un out, recibió tres hits, otorgó dos boletos y le fabricaron tres carreras. Sin embargo, el periplo del nacido en Maracaibo resultó gratificante para la historia del béisbol venezolano por diversos factores: consiguió más de 100 victorias, fue el primer lanzador venezolano en conseguir 15 laureles (haciéndolo en 1993 y 1996),  también fue el primero en lograr hacerlo dos años y tiene un lugar especial entre los amantes de la pelota venezolana: ocupa el primer lugar entre los serpentineros venezolanos en haber conseguido tirar un no hit-no run en las Grandes Ligas.

La hazaña del zurdo ocurrió el 11 de agosto de 1991, en un día en que se midieron los Medias Blancas de Chicago – en su apenas segunda salida en el equipo al que llegó en 1991 cuando contaba con 21 años de edad – con los Orioles de Baltimore del Salón de la Fama Cal Ripken Jr, rubricando una tarde que para muchos no significaba mayor expectativa tomando en cuenta que se trataba de un pitcher que no contaba con las expectativas de la mayoría de analistas que cubren el deporte de los diamantes. Su proeza se resumió en la la ruta completa, con cinco boletos y siete ponches. Ese día nació el apodo con el que lo conocerían por el resto de su carrera: “El Intocable”, mote especial y único por tratarse del primero en lograr un juego sin hits ni carreras para un escopetero nacido en Venezuela.

En total durante 14 temporadas vistió los uniformes de Rangers, Medias Blancas, Gigantes, Rays y Dodgers, dejando 102 triunfos, con 92 derrotas y una efectividad de por vida de 3.96. En 1994, año de la huelga en Grandes Ligas, asistió a su primer y único Juego de Estrellas en el Three Rivers Stadium de Pittsburgh.

En Venezuela defendió la camisa de las Águilas del Zulia durante 12 campañas, conquistando cuatro campeonatos y siendo galardonado con el “pitcher del año” en la zafra 1991.1992, cuando ganó ocho juegos sin perder y una excelente efectividad de 1.47, con whip de 1.05 y un total de 64 ponches en 79.2 innings lanzados.

Un grande del montículo venezolano y latinoamericano.



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