Guillermo Liñares (Caracas)-.

Cuando en Venezuela se habla de José de La Trinidad Bracho Villalobos no solo estás refiriéndote al lanzador con más triunfos en la historia del béisbol venezolano – con 109 conquistas-, sino que estás hablando de un serpentinero que se hizo leyenda por su longevidad en el torneo venezolano (gozó siempre de buena salud), y por dejar hazañas que hoy son recordadas en su memoria cuando al finalizar cada temporada hay que reconocer al escopetero más destacado (el premio a pitcher del año que se entrega en la LVBP lleva el nombre suyo).

Este lanzador nacido el 23 de julio de 1928 en Maracaibo, estado Zulia, disputó 23 temporadas en Venezuela, siendo el Cervecería Caracas (hoy conocidos como Leones del Caracas) el club al que entregó la mayor parte de su carrera profesional. Con los lupulosos hizo su estreno el 16 de octubre de 1948 con tan solo 20 años ante Patriotas de Venezuela, ganando el Novato del Año después de conquistar cinco laureles en 74.2 innings de labor, con una efectividad de 3.74. Lo importante no es tanto los números que podrá haber dejado Bracho, sino que haciendo una síntesis de su paso con Cervecería, tenemos que se anotó 63 victorias, acumuló más de 1.000 innings, lanzó casi 200 juegos y completó 54 en 10 años. Unas cantidades sobresalientes para tiempos actuales, en donde los miembros del bullpen cada vez tienen más relevancia y las limitaciones para cuidar los brazos están a la orden del día.

El apodo “Carrao” viene del ave zancuda que habita en territorios húmedos de América, muy utilizada en el folclor venezolano – y popular en los llanos del país sudamericano -. Sus logros se extienden también al ganar 15 juegos en una temporada en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional, cantidad que alcanzó en la temporada 61-62 con Oriente. Además, lidera de por vida los renglones de mayor cantidad de episodios lanzados (1768), juegos completos (91), tercero en ponches con 859 y quinto en efectividad vitalicia con 3.17.

A lo largo de sus 23 temporadas en la LVBP  vistió los uniformes de Caracas, Pastora, Magallanes, Oriente, La Guaira, Lara y Zulia. Dicen quienes vieron lanzar al “Carrao” que su envío de tenedor – ese en donde los dedos que sostienen la bola están separados radicalmente y produce un efecto que se entierra al llegar al home – fue novedoso para la época y después otros lo copiaron.

En el deporte los mayores éxitos se miden por campeonatos, y en Venezuela Bracho se alzó campeón en la 56-57 con Leones, dos veces con Industriales de Valencia en las temporadas 57-58 y 60-61, y finalmente con los Tiburones de La Guaira en la 65-66. Sus campeonatos traspasaron también las fronteras de su país, pues con las Estrellas Orientales de la República Dominicana se tituló en 1954 contra los Tigres del Licey ganándoles dos juegos, y siendo nombrado pelotero del año tras dejar marca de 8-1 con 2.47 de efectividad.

En 2003 fue exaltado al Salón de la Fama de la pelota venezolana, un reconocimiento que pone en su justa dimensión una carrera brillante y una vida dedicada a la pelota, esa que en junio de 2011 alzó vuelo y nos dejó en este plano.

“Carrao” Bracho, una leyenda que trasciende épocas y generaciones.



Show Player