La teoría de que Juego de Tronos (Game of Trones) no es más que uno de los universos de Westworld ha sido confirmada con la aparición de Drogon en el segundo capítulo de la nueva temporada de la serie de HBO.

La batalla de las plataformas de vídeo bajo demanda está más viva que nunca. Netflix, HBO y Amazon Prime Video amplían su catálogo de contenidos de manera semanal, incluyendo estos días algunos de los títulos más esperados por sus suscriptores, como La Casa de Papel o Hunters.

HBO, que en Estados Unidos también funciona como un canal por cable además de como plataforma de contenidos, recién viene de estrenar la nueva temporada de una de sus series más potentes del catálogo: Westworld.

La ficción, basada en la película homónima escrita por el novelista Michael Crichton, lleva tan solo dos capítulos emitidos de su tercera temporada, pero han sido suficientes para dejar caer una bomba narrativa que ha causado una verdadera conmoción entre los espectadores: una posible relación entre el universo creado por George R.R Martin (Game of Trones) y el mundo de los robots que se rebelan contra el sistema de Westworld.

No es raro que los fans de las series de una misma productora busquen nexos de unión entre ellas. Sin ir más lejos, hasta hace poco se mantenía que las sustancias que fabricaban Walter y Jesse en Breaking Bad fueron el detonante del apocalipsis zombi al que asistimos en The Walking Dead, aunque esta teoría fue desmentida por el creador del cómic.

En el caso de Westworld, cuando la ficción comenzó a emitirse fueron muchos fans los que afirmaron que todo el argumento de Juego de Tronos podría ser ficticio, y que Poniente en realidad no sería otra cosa que un parque temático más dentro del entramado de Westworld. Esta loca teoría parece haberse confirmado en “The Winter Line”, el segundo capítulo de la ficción creada por Lisa Joy y Jonathan Nolan.

En este punto es importante recordar que Juego de Tronos vio la luz en 2011 con un presupuesto relativamente tímido para una producción de tal envergadura. No obstante, esta decisión por parte del equipo de producción no extrañó a nadie: la serie contaba con el respaldo del éxito de ventas de los libros escritos por George R.R. Martin, pero nada aseguraba que pudiese funcionar bien como serie televisiva.

Sin embargo, Game of Trones no solo funcionó, sino que se convirtió en una de las series más importantes de la década, por no decir la que más. El número de espectadores aumentaba en cada temporada, los premios se sucedían y sus personajes se convirtieron en todo un icono dentro de la cultura popular.

Personalidades como la cantante Madonna, la actriz Anna Kendrick, el escritor Stephen King, que apenas concede entrevista para su último libro según el periódico español ABC o el jugador de póker Lex Veldhuis, a quien hemos podido ver en torneos de PokerStars, se han mostrado como auténticos fans de la serie, y su capítulo final fue seguido por casi 20 millones de espectadores.

Nadie puede negar que Juego de Tronos es un emblema de HBO, más de lo que en su día lo fue la revolucionaria Sex and the City, y cuando en 2016 Westworld fue estrenada, muchos vieron en ella la gran sucesora de la ficción. HBO volvía a apostar por una serie de grandes magnitudes, con decenas de subtramas y con una puesta en escena propia de una superproducción cinematográfica. Poniente ya había allanado el camino, y el universo de los robots que son conscientes de su propia existencia contó con un presupuesto elevadísimo de casi 100 millones de dólares por temporada. Esta relación que se fraguó entre ambas, la una como relevo indiscutible de la otra, fue la que llevó a los fans a comenzar a crear todo tipo de nexos de unión extranarrativos.

Y esa relación por fin se ha confirmado.

En el segundo capítulo de esta tercera temporada, se puede ver a Drogon, el único dragón de los tres de Daenerys que sobrevivió, en una de las salas de reparación de Westworld. Dos operarios, interpretados precisamente por los showrunners de Game of Trones D.B Weiss y David Benioff, conversan sobre el hecho de que por fin han logrado vender la pieza, que tendrá que viajar a Costa Rica desmontada. La escena, que dura apenas unos segundos, causó un auténtico revuelo en las redes sociales, con fans de ambas ficciones asombrados de la alusión de Juego de Tronos en Westworld.

Tras la sorpresa inicial, este espectacular crossover solo deja una posibilidad abierta: todo lo que hemos visto en Juego de Tronos no es más que la narrativa de un nuevo parque de Westworld.

Ahora solo queda por ver si los guionistas de Westworld dejarán este guiño en un mero cameo o si veremos más de ese Poniente habitado por robots.

¿Quién será un anfitrión de verdad en la ficción? Ojalá algún día tengamos una respuesta.