En la NBA existen dos tipos de equipos: los que juegan para ganar sin importar que tan avanzados estén en los Playoffs, y los que simplemente no cuentan con la suficiente fuerza mental para lograr seguir adelante.

Los Houston Rockets hasta ahora, han sido ese equipo que tienen todo para ganar, pero el miedo y la falta de experiencia los deja siempre un paso atrás.

Durante la temporada del 2018 en el juego 7 de las finales de Conferencia Oeste de la NBA, Houston Rockets habría logrado forzar el juego 7 en contra de los campeones Golden State Warriors.

Con una ventaja de 12 puntos por encima de los Warriors, los Rockets comenzaron un proceso histórico de fallar 27 triples seguidos, lo que equivale a 81 puntos, mismo que llevarían fácilmente a los Rockets a Las Finales de la NBA. Sin embargo, sabemos que la historia fue muy distinta

Esta cantidad de triples fallados no solo fue culpa de la estrella James Harden, si no del equipo completo, que no pudo con la presión en casa de un juego 7 y finalmente, le dijeron adiós a la temporada siendo vencidos por los Warriors 101-92, y el equipo de Kerr y Curry llegaría a Las Finales para barrer a los Cleveland Cavaliers, para volver a ser campeones por segundo año consecutivo.



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