Shohei Ohtani tiene un ERA de 0.60 en lo que va de la temporada 2026, la cifra más baja de toda la MLB. Pero el número cobra otra dimensión cuando se lee en contexto histórico: ningún lanzador de los Dodgers había arrancado una temporada con un ERA tan bajo en sus primeras cinco salidas desde Fernando Valenzuela en 1985, quien registró un 0.21. Ohtani no está solo dominando el presente está asomándose a un territorio que en Los Ángeles tiene nombre y apellido.
Para ponerlo en perspectiva: un ERA por debajo de 3.00 ya se considera bueno en la MLB moderna. Un ERA de 2.00 es élite. Un ERA de 0.60 es, en términos prácticos, casi inalcanzable durante un tramo sostenido de temporada. Shohei Ohtani lleva cinco salidas con esa cifra — no es un arranque de una o dos presentaciones favorables, es un patrón.
Lo que hace que el número sea todavía más llamativo es el contexto de liga. Los pitchers de hoy enfrentan rosters construidos para castigar cualquier error en la zona de strike. El béisbol actual penaliza a los lanzadores más que en cualquier otra era. Shohei Ohtani está permitiendo menos de un hit limpio por cada 15 innings lanzados. Para un lanzador en 2026, eso es prácticamente ficción hasta que ves el marcador.
La sombra de Valenzuela que Ohtani todavía no alcanza
Fernando Valenzuela arrancó 1985 con un ERA de 0.21 en sus primeras cinco salidas con los Dodgers. Es el único abridor de la franquicia que ha hecho un inicio de temporada más dominante que el de Ohtani en 2026. El ‘Toro de Etchohuaquila’ sigue siendo, 41 años después, el referente que define el techo histórico del pitching Dodgers en los primeros juegos de un año.
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La comparación no es casual ni decorativa: los Dodgers son una de las franquicias con más historia en el béisbol, y Valenzuela es uno de sus lanzadores más icónicos, especialmente entre la fanáticada latina. Que Shohei Ohtani esté en esa conversación — no superando a Valenzuela, pero sí siendo el único que se le acerca en cuatro décadas — dice mucho sobre la temporada que está teniendo.
Ohtani tiene además una ventaja que Valenzuela no tenía: sigue siendo el mejor bateador del mundo al mismo tiempo. El ERA de 0.60 es solo la mitad de la historia.
Por qué este arranque importa más allá de los números
Los Dodgers firmaron a Shohei Ohtani con el contrato más grande en la historia del deporte profesional — 700 millones de dólares por diez años. En 2024 estuvo limitado al bate mientras se recuperaba de cirugía de codo. En 2025 regresó como lanzador. En 2026 está, cinco salidas adentro, justificando cada peso de esa inversión desde el montículo.
Para los Dodgers, el arranque de Shohei Ohtani no es solo un logro individual: es la señal de que tienen al mejor pitcher de la MLB en su rotación titular. Con eso encima de un roster que ya fue el más caro de la liga la temporada pasada, la pregunta ya no es si los Dodgers son favoritos — la pregunta es si alguien puede alcanzarlos.
