Para Saber Hacia Donde Va Jacob deGrom, Hay que Mirar Hacia el lugar de Donde Viene.

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Para saber hacia donde va jacob degrom
Para Saber Hacia Donde Va Jacob deGrom

Kevin Armstrong. The New York Times. 1 de octubre de 2021.

DeLEON SPRINGS, Fla. — En un pueblo sin luces de frenos, donde el musgo español cuelga de las defensas de la via férrea y las ruinas del ingenio azucarero reposan a lo largo de la orilla del Spring Garden Lake, Tony deGrom, un guardavía de cable retirado, espera el regreso de su hijo, Jacob, cada otoño.

Tony y su esposa, Tammy, se mudaron al area rural hace varias décadas porque querían regresar tierra adentro desde Daytona Beach con familia y amigos. Cuando Jacob cumplió 2 años, Tony le puso una pelota en las manos y observaba crecer a su bisoño

Jacob tiene ahora 33 años y ha ganado dos veces el premio Cy Young con los Mets. Pero el hijo todavía maneja su camioneta pick-up por el camino de tierra que lleva al hogar de su niñez para jugar a lanzarse la pelota con su papá.

Es un rito de otoño para hombres de rutina.

“El realce  de mis días”, dijo Tony, 66.

Aquí la vida es más lenta para el pitcher que lanza a 102 millas por hora..

El pueblo debe su nombre a Juna Ponce de León, el explorador español del siglo 16 que fue a Florida en búsqueda de aguas sanadoras, y en un parque local se organizan giras por la Fuente de la Juventud, donde las señales dan la bienvenida a los visitantes a “la Florida Real”. deGrom, al buscar equilibrio luego de una temporada que empezó con una fusilada de rectas pero fue interrumpida en julio debido a un torcedura parcial en el ligamento colateral de su codo derecho, planea rejuvenecer en medio de naranjales y fincas de ganado.

“Para mí, él no ha cambiado nada”, dijo Tony de Jacob. “El mismo pelota tanto que siempre ha sido”.

Jacob deGrom de muchacho siempre estaba afuera, montando caballos y retozando alrededor. Un día, llevó su cuatro ruedas a la pista de Spring Garden Ranch, un complejo de 160 acres para caballos patrón que se presenta como “Where Winners Come to Winter”.

“Nunca me alcanzaban, pero ellos lo hacían”, dijo deGrom.

Él resistía todas losriendas. En la Calvary Chrtistian Academy usaba el cabello corto y siempre jugaba bien contra Lighthouse Chtristian, el rival. Como jugador de año final en el equipo de baloncesto, fue el anotador principal del condado, y el entrenador de Lighthouse Christian, Robert Maltoni, intentaba un tríangulo y dos o una caja y uno para contener a deGrom, un alero habilidoso que terminaba con clavadas con cualquiera de las manos. Para recibir a la multitud más grande de la temporada de 1000 espectadores, Lighthouse Christian rentó el cercano gimnasio de Stetson University. deGrom anotó 39 puntos en una derrota 69-66.

“Me hacía arrancarme los cabellos”, dijo Maltoni.

En los diamantes de beisbol, deGrom ayudó a American Legion Post 6  como jardinero y regresó ese otoño a Stetson, 10 millas andando por la Highway 17, para empezar como tercera base antes de mudarse al campocorto y asumir a duras penas labores de pitcher relevista. Su primer vehículo fue una Dodge ram 1887 de cabina sencilla, los compañeros de equipo recordaban su camioneta __ antena de radio CB en la parte trasera y llena de lodo por todos lados __ retumbando mientras iba y venía del campus. Sus padres nunca se perdían un juego en casa o afuera. En el tiempo libre, él encendía hogueras con amigos antes de ser drafteado en la novena ronda por los Mets  después de su primer año.

A cuatro meses de estar en el profesional, necesitó la cirugía Tommy John. Cuando se reportó al complejo de los Mets para rehabilitación, Randy Niemann, uno de los coaches ahí, tomo nota de su lanzador, midió su recta alrededor de las 92 mph, y vio un control poco común.

“Avanzaba tan bien con sus envíos que pensé, este muchacho tuena una buena oportunidad”, dijo Niemann.

Llegaron las lecciones dentro y fuera del terreno. En 2013, se rompió el dedo anular de la mano donde lleva el guante mientras ayudaba a un vecino a castrar un ternero. Mientras su brazo estaba enyesado, lanzó sesiones de bullpen sin guante y ensayó con su mecánica para recuperar su vieja forma.

deGrom aprendió pronto lo que es ser un grandeliga. Llegó a Nueva York en 2014 con un collar de cocker spaniel, una mirada estrecha de villano de comiquitas y la silueta espigada del lanzallamas ficticio Sidd Finch. Ese verano, Derek Jeter se preparaba para irse de Broadway mientras deGrom se aprendía las estaciones del metro. deGrom fue el novato del año de la Liga Nacional, se casó con Stacey, una muchacha local que había conocido en un rodeo, en un establo rústico durante el receso entre temporadas; pitcheó en la Serie Mundial el otoño siguiente; y lanzó juego de un hit permitido a un pitcher. Lanzó 200 innings en una temporada por primera vez en 2017 y ganó su primer premio Cy Young en 2018 con una efectividad de 1.70.

Dos días antes de que firmara una extensión de contrato por 137.5 millones de dólares, había pitcheado en un juego de entrenamiento primaveral ante Atlanta en Disney World, y su padre lo había ido a buscar después, antes de llevarlo a Sarasota, Fla., para las negociaciones finales.

Más adelante esa semana, se encontraron en la Diplomat Room del Ritz Carlton en Arlington, Va., donde los Mets se quedaron para la inauguración de la temporada contra los Nacionales. Tony estimo que había hecho 163 $ por semana cuando empezó con Bell South a los 23 años de edad. Jacob nunca veía a su padre en las mañanas porque Tony tenía que ir a trabajar a las 7 am. Ese septiembre, mientras su hijo se acercaba a su pico profesional, Tony retiró en un mes poco menos de lo que ganó en 41 años de trabajo.

“Pienso que tuve algo como 17 años sin perder un día de trabajo hasta que me dio gripe un año y perdí varios días”, dijo él.

Aun cuando el estrellato llegó completo, Jacobs se comportaba como un vaquero casual, deslizándose dentro y fuera de Citi Field usando una gorra Resistol de camionero y sandalias Rainbow. En los juegos en casa, los Mets hacían sonar “Simple Man” de Lynyrd Skynyrd cuando subía al montículo. Su camiseta era la No. 48, y usaba un par de botas marrones de cuero con el No. 4 marcado  en la parte trasera de la bota izquierda y el 8 en la derecha.

Ganó su segundo Cy Young en 2019, y aparecieron señales de estatus de estrella. No hay que perderse entre latas de tabaco sin humo estaban dos tarjetas en un estante, ambas de la Asociación de Tenientes Benevolentes del Departamento de  Policía de Nueva York. En la esquina inferior derecha de cada tarjeta, una etiqueta amarilla es donde el nombre del recipiente es tipeado en negro. En una, era Jacob deGrom. En la otra, era reconocido por su rango en el juego: Cy Young.

Sobre regresar a Florida, una tradición mantenida a pesar de su fama, deGrom aminoraba la velocidad al aproximarse a Volusia County, ordenaba el mejor sándwich de cerdo de su lugar preferido y pescado con miel. Su hijo Jaxon tiene 5 años; su hija Aniston tiene 3. Cuando no entiende alguna referencia de la cultura popular, dice, “Tengo dos niños, estoy muy ocupado”, y los bienes raíces también ocupan una porción de su tiempo. Adquirió lo que llamó “solo unos pocos acres” en su pueblo natal y hablaba de construir una “casa para siempre” en lo que una vez fue un naranjal rodeado de lagos y remarcado por un estanque

“Su comodidad está afuera en mitad del bosque con un puñado selecto de personas alrededor de él”, dijo Aaron Crittenden, quien jugara con deGrom en Stetson. “Puede sentirse completamente contento de vivir sus días haciendo solo eso”.

Esta vez la incertidumbre lo acompañará a casa. Cuando no estaba en el montículo esta temporada, estaba en una máquina de imágenes de resonancia magnética buscando respuestas a una serie de lesiones que iban desde el dolor hasta la inflamación. Aunque Sandy Alderson, el presidente de los Mets, insistió en septiembre en que el ligamento colateral del codo derecho de deGrom estaba “perfectamente intacto”, el pitcher estaba “oficialmente inhabilitado” por el resto de la temporada esa semana.

Relegado a atrapar pelotas la mayoría de los días, ocasionalmente lanzaba con la mano izquierda para mantener ocupada la mente.

“Siempre estoy probando mi brazo para ver como se siente”, dijo él. “Es solo algo que hago__ siempre moviéndome en los alrededores”.

Su poderoso brazo derecho soporta menos millas que la mayoría de los pitchers de su edad debido a que practicó varios deportes en su juventud y la tardía introducción al pitcheo, pero lanzar constantes envíos de 100 mph a las manos de los bateadores pasó una factura esta temporada. Su padre, que asistió a algunas de sus aperturas iniciales esta temporada, reflexionó sobre la importancia del descanso. También cree que el exceso de especialización está afectando al juego.

“Disfrutaba viendo a Jacob ser niño, divertirse”, dijo él. “Hoy en día hablo con los papás, y sus hijos de 9-10 años de edad juegan beisbol cada día del año. Eso es demasiado. Vamos. Denles un descanso”.

Cada año, al final de la temporada, Jacob se toma dos semanas totalmente libres de lanzar y se mantiene alejado del montículo hasta el siguiente 1 de febrero, cuando parte hacia el entrenamiento primaveral. Desde que el beisbol terminaba hasta el reinicio oficial, Tony toma su mascota, y Jacob frota las pelotas. Empiezan a lanzarse la pelota desde muy cerca, pero a medida que avanzan las semanas del invierno, padre e hijo empiezan a separarse mientras el hijo desarrolla su programa. En enero, Jacob lanza la pelota a unos sesenta metros. De vuelta, Tony, al batallar con sus propias lesiones y dolores, la tira tan lejos como puede dejando que la pelota rebote varias veces hasta llegar a su hijo.

“Hay que ser duro para envejecer”, dijo él.

Traducción: Alfonso L. Tusa C. 3 de octubre de 2021.

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