La noche ya había dejado de ser joven para los Dodgers. Aun cuando el pánico de los extrainnings ha disminuido, estar igualados en el octavo no da buenas sensaciones. Ahí fue cuando la pelota impactó el bate de Max Muncy.
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Sophie, la recién nacida hija de Max, fue la noticia del clubhouse antes de iniciarse el partido. Por primera vez, en su corta vida, la pequeña fue a presenciar un juego de los Dodgers de los Ángeles.
Por las cosas hermosas que tiene el beisbol su papá, el intermedista y segundo bate del equipo californiano que se enfrentó a los Piratas de Pittsburgh, tuvo un papel protagónico en la película. Poder, corazón y amor fueron la potencia que llevó la pelota más allá de las bardas.
A la ofensiva, Billy McKinney había hecho la primera parte. El juego estaba empatado a una carrera. En la final de la octava entrada le tocó batear con un out frente al relevista Chasen Shreve.
Cold-blooded. pic.twitter.com/5zEFfspo7B
— Los Angeles Dodgers (@Dodgers) August 17, 2021
El resto es historia, el terreno no fue lo suficientemente largo entre el central y derecho como para aguantar esa pelota.
Max, mientras recorría las bases solo pensaba que Sophie, en su primera visita a un terreno de beisbol, lo vio jonronear y prácticamente dejar al campo a sus rivales de turno.
