No hay nada que hacer, es un hecho, todavía quedan unos 70 juegos para que cierre la etapa regular de la presente temporada de Grandes Ligas pero igual, la perspectiva respecto a los Yankees de Nueva York se torna bien pesimista.

Para buena parte de los entendidos, el año de los Mulos de Manhattan terminara bien pronto como en estas dos últimas semanas de julio, tal vez a más tardar a comienzos de agosto.

Las dinámicas de los dirigidos por Aaron Boone no ha cambiado desde que se comenzó a jugar, incluso desde el juego 60 para acá las cosas han empeorado al punto que casi juegan para 500 de promedio; fruto de un pitcheo inestable y de un bateo ineficiente.

Si tenemos en cuenta que de los próximos trece partidos para los Bombarderos, ocho son frente a los Medias Rojas de Boston, los líderes de su división que han ganado todos los juegos frente a los Yankees esta campaña; si partimos de este punto, la tesis del temprano adiós se refuerza, pues en todos los aspectos, los de Alex Cora han lucido como un elenco superior y en este contexto la diferencia se ahonda mucho más.

Hablamos de un equipo sin un liderazgo marcado, en el cual muchas de sus figuras, Aaron Judge, Giancarlo Stanton, Gary Sánchez y Gleyber Torres; por una u otra razón han tenido un rendimiento inestable.

También hay otro factor a tener en cuenta y es el psicológico; debido a que se trata del equipo más mediático del Big Show, algo que siempre pone en la picota a jugadores y técnicos. Un elemento este que se acentúa con el paso de los días.

Ya va para doce años que los Yankees de Nueva York no ganan una Serie Mundial y la espera parece habrá de continuar, nadie sabe hasta cuándo.