Dave Parker y Dave Jordan. The Hardball Times/Fangraphs. 13 de febrero de 2019.

Lidiar con el mal de Parkinson es más difícil que enfrentar una recta de Nolan Ryan una noche fría de abril. Las tareas más simples se convierten en una diligencia. Necesito pensar dos veces antes de cargar a mi nieta o hasta para llevar su morral escolar y llegar a tiempo a la parada del bus. Mi swing de golf carece del poder de alguien de mi edad y hasta trabajar con peloteros muy jóvenes puede ser un reto. Hay noches cuando veo un juego, y mi cuerpo me recuerda que tengo esa enfermedad. Cuando eso ocurre, me levanto lentamente de mi asiento, me dirijo hacia el reproductor stereo, me pongo los audífonos, y me sumerjo en el ayer.

Las melodías de mi vida me recuerdan los buenos tiempos. A veces los malos, pero lo mejor de recordar los lamentos es que estoy vivo para sentir algo, que aún estoy aquí guapeando. A veces necesito una canción de Bobby Womack o algo de James Brown para meterme en un buen tipo de nostalgia Esto es lo que escucho, para mantenerme vivo, para abrir los archivos de mi memoria, y recordar todo lo que ocurrió antes.

“If I Could Build My Whole World Around You,” Marvin Gaye & Tammi Terrell

1967 fue un año de amenaza de disturbios, con presiones sociales que burbujeaban bajo la superficie, especialmente para un muchacho de 15 años de edad como yo. Vietnam me miraba a la cara, eso nos asustaba a todos. Mi mamá y papá, y los padres de todos mis amigos, se aseguraron de que no falláramos en la escuela y que siempre nos involucráramos en actividades que nos mantuviesen alejados de la guerra. Cuando no estaba mirando las nuevas noticias que llegaban desde Saigon, mantenía mi mente distraída con mi trabajo como vendedor de cotufas en Crosley Field, hogar de los Rojos de Cincinnati, ubicado a pocas cuadras de mi casa, la catedral beisbolera de mi juventud. Ahogaba los pensamientos de la guerra y la protesta civil con los deportes y los mejores amigos; en el campo de futbol americano, atrapando pases de mi compañero Tim Williams; saltando en la cancha de baloncesto con mi amigo de la infancia Conny Warren, o bateando linietazos hacia mi amigo Bill Fowlers. De muchas formas, la vida nunca pudo ser mejor.

Recordamos mucho al Marvin Gaye introspectivo de “What’s Goin’ On”, al Marvin Gaye agradable de mediados de los ’70 con “Got To Give It Up”, o hasta la última etapa de Marvin con “Sexual Healing”, pero fue el dueto de los ’60 de Marvin & Tammi Terrell lo que me hizo sentir esperanza y optimismo. Solo mírenlos. Eran tan jóvenes, con toda la vida por delante de ellos en ese momento. Se podía sentir su química, su amor, el nexo emocional entre ellos cada vez que los veías en algún programa televisivo de variedades. Los años siguientes no fueron fáciles para muchos estadounidenses, yo tenía 18 años de edad cuando me enteré de que Tammi había fallecido en 1970, a la edad de 24 años. Nunca conocí a Marvin, pero pienso que nunca fue el mismo después de la muerte de ella. Pero cuando los veías juntos, cuando los oías desarrollar una canción como esta, creías que íbamos a estar bien.

“Walk The Rockway,” Rufus & Chaka Khan

A finales de los años ’70, los Piratas habían batallado con los Filis por tres temporadas sin conseguir el pase a la postemporada. Mis compañeros de equipo y la organización estaban determinados a cambiar eso. Hubo muchas batallas duras como en los años anteriores. Necesitábamos un lugar en Pittsburgh donde refrescarnos después de los juegos. Si querías música en vivo, estaba Chauncy’s. Si querías animarte y bailar, estaba Heaven, ese era mi lugar.

El club tenía una entrada cubierta de vidrio que desembocaba en una antesala que se abría hacia unas amplias escaleras que llevaban al area VIP.  Muy parecido al Studio 54 de Nueva York, el nivel superior tenía balcones desde donde se podía mirar la acción de la pista de baile en el piso de abajo. Todo estaba bien hecho, nubes artificiales de humo llenaban el club y estaba canción sonaba mucho en el ’79. Me gustaba mucho la voz vibrante y exuberante de Khan, y Rufus sabía como mantener el tiempo con un ritmo tan bueno como cualquiera de la época. Me aparecía a menudo por Heaven con John Milner, quien se nos unió en 1978. Frecuentamos mucho durante ese entrenamiento primaveral y continuamos asi por años. Extraño a The Hammer. Falleció muy joven. Chaka Khan fue la música de fondo en muchos de nuestros buenos tiempos en Heaven, pero esa es otra historia.

“It’s Too Late,” Carole King & Billy Paul

En marzo de 1971, fui asignado al Waterbury, equipo filial de los Piratas. Me sentía alabado por haber sido promovido a AA, pero pensaba que los números que había alcanzado en mis pocas veces al plato durante los entrenamientos primaverales eran lo suficientemente buenos para quedarme en el equipo grande. Sé que solo tenía 19 años de edad y los Piratas eran los campeones de la división este, pero eso no me importaba.

Viajé con mi novia de esa época desde Pirate City en Bradenton subiendo la costa este por la I-95 hacia Connecticut en mi Pontiac Grand Prix 1970, dorado con techo bronceado y llamativos laterales blancos. Aceleré esa máquina hasta las 100 mph, desafiando Mustangs, Corvettes y Dodge Dusters que trataban de pasarnos en el autopista, los dejábamos atrás cada vez que podíamos, eso era una gran emoción. Reíamos acerca de la falta de estaciones radiofónicas que difundieran la música que nos gustaba. Nada de Isley Brothers, muy poco James Brown. Seguimos oyendo a Janis Joplin, ella tenía la canción número uno del país para ese momento, y mi novia bromeaba diciendo que yo era su Bobby McGee.

En el terreno de juego, fui presionado casi de inmediato en Waterbury y terminé la temporada abajo en el Monroe A en Carolina del Norte. Hubo muchos viajes para mí ese año, y después de esa primera expedición, muchos de ellos fueron en solitario. Ocho horas en el carro a solas no es divertido para nadie, para el momento cuando fui bajado, Carole King y sus canciones me hacían compañía constantemente. Fue un agradable cambio de paso desde mi Sly & the Family Stone de 8 pistas. La revelación musical llegó un par de años después cuando descubrí este cartucho de Billy Paul.

Su éxito principal era “Me & Mrs. Jones”, se puede oir el corazón partido y la compasión en su voz con cada nota.  Cuando llegué a Pittsburgh, conocí a Billy a través de amigos mutuos, y salimos juntos algunas veces. Otro buen tipo que perdimos muy pronto.

“Harlem,” Bill Withers

Era abril de 1973. Llegué a Watt Powell Park en Charleston, West Virginia. No estaba feliz de estar con el equipo AAA. De nuevo, quería quedarme con el equipo grande, pero como probablemente saben, los Piratas habían ganado tres divisiones seguidas, y cinco peloteros de la alineación regular batearon sobre .300. La nómina estaba muy cargada y mi manager Danny Murtaugh no quería que me desgastara en la banca.

Así que cuando me presenté a mi primer juego no estaba en el mejor de mis ánimos. Entonces conocí a Bill Withers. Él tuvo éxito con la canción “Ain’t No Sunshine” un año antes. Nació y creció en West Virginia. La cámara de comercio local estaba allí para la inauguración. Bill  estaba de vuelta en la zona para el evento anual de la ciudad Morris Harvey Festival. Para ese momento, Withers era reconocido como un esforzado trabajador de aeropuerto quien se las había ingeniado para irrumpir en el negocio de la música después de haber cumplido los 30 años de edad. Hablamos un momento antes de la ceremonia. “Tu momento llegará, Junior”, me dijo Withers cuando le conté de mi situación, “Solo mantente dando lo mejor de ti”. Puedo no haber escuchado completamente aquellas sabias palabras, pero escuché su música todos los días cuando iba al estadio esa temporada. Me gusta mucho como se arma el ritmo mientras avanza la canción. Su álbum “Just As I Am” fue la banda musical de mi época en Charleston.

“There’s No Easy Way,” James Ingram

Sería injusto si no mencionara al gran Ingram, quien perdiera su batalla ante el cáncer cerebral recientemente. Era otro producto de Ohio como yo. De veras disfrutaba sus baladas, y esta en particular tiene un significado especial. Desde el momento cuando escucho su primera nota, inmediatamente pienso en 1983. Mi tiempo en Pittsburgh se estaba terminando y no fue una retirada fácil. Todos sabían que no regresaría y pienso que necesitábamos que nos diéramos un respiro.

La vejez te da la perspectiva del lamento. Cuando se está en mi posición actual, retirado y cómodo, se dispone de algo de tiempo, y cada día es el comentario final del juego que muestra el resumen de tu vida. No me gusta como terminaron las cosas en Pittsburgh. Cincinnati me proporcionó un nuevo e increíble hogar, estoy eternamente agradecido por la oportunidad de jugar 81 encuentros por año en frente de mi familia y amigos, pero nunca tuve la despedida apropiada con los aficionados de Pittsburgh, la que ellos merecían. Estoy trabajando muy duro en eso ahora.

“China Grove,” The Doobie Brothers

Cada vez que pienso en el clubhouse, esta es la primera canción que viene a mi mente. Sé que teníamos mucha música soul en esa habitación, pero Stargell amaba esta banda, así que la hacíamos sonar todo el tiempo. Que memorias las de aquellos años, Jerry Reuss presidiendo la corte de los canguros, riendo con los reporteros, Rennie Stennett y “Sangy” Sanguillén contando  chistes en su idioma panameño; Al “Scoop” Oliver sentado en su taburete, sosteniendo su bate, preparándose tranquilamente para el juego; yo lanzándole toallas a Frankie Taveras mientras lo perseguía por el clubhouse; el salvaje Bob Moose parado en su casillero, analizándose antes de una apertura crítica; Willie moviéndose alrededor tomando fotografías cuando los peloteros estaban descuidados.

Stargell adoraba su cámara, colgaba las fotos en la cartelera para que las viéramos. Capturó una pose algo comprometida del segunda base novato Willie Randolph que disfrutamos por un par de semanas. Todos llamábamos “Slick” a Randolph, porque era de Brooklyn-Nueva York, para ser exactos. Aun en su primer año se podía ver que Slick tenía la concentración necesaria para ser grande a este nivel. En ese sentido era como Scoop. Extrañamos mucho a Dave Cash, era tan divertido, lo apodamos “A.C.” Queríamos mucho a Rennie, también, pero sabíamos que Slick iba a ser un Pirata legendario por mucho, mucho tiempo. Pero esa es otra historia.

“Me & Baby Brother,” WAR

Si Willie Stargell era el padre espiritual de nuestro equipo, entonces Dock Ellis era el divertido hermano mayor. Conocí a Doc en el entrenamiento primaveral de 1971 y me desenvolvía alrededor de él cada marzo en Bradenton hasta que finalmente me quedé con el equipo en el ’73. Entonces se dieron todas las apuestas. Dock me llevaba donde quiera que fuese en esos años, y cuando no estábamos juntos, el traía las experiencias buenas a mí. Pregúntenle a Slick, él compartió habitación con Dock por unos meses, les dirá lo mismo. Randolph era puro trabajo. En las giras el viejo Slick tomaba una cerveza y se iba directo al hotel a descansar para el juego del día siguiente. Dock no hacía nada de eso, llevaba personas a la habitación a todas horas de la noche. Pobre Slick. Todo empeoraba especialmente en las giras por la costa oeste. Como era nativo de Los Angeles, Dock tenía muchos amigos en el negocio del entretenimiento. Déjenme explicar eso.1975, estoy en mi habitación del L.A. Biltmore, 1 a.m., tocan la puerta. ¿Quién es? Dock  y media banda WAR. No voy a decir mentiras, fue una buena ocasión. Muy, muy tarde en la noche, pero una velada muy buena.

 

 

“Summer Madness,” Kool & The Gang

La mayoría de las personas les conocen por su himno de celebración y por su éxito de baile lento “Cherish” pero hubo una época, al principio de su carrera, cuando Kool & The Gang produjo algunos instrumentales agresivos. Revisen “Chocolate Buttermilk” el cual lanzaron en 1969. Pensarán que escuchan a la vieja escuela de Chicago. Cuando pienso en “Summer Madness”, me recuerdo de las frustraciones de 1974, cuando comencé la temporada en la alineación regular pero las lesiones me mantuvieron en el banco por buena parte del año. No es mi memoria favorita pero me recuerda el esfuerzo, la ambición, y la confianza en mis destrezas por ser un pelotero dominante. Fue como si Kool & the Gang usara su música para refrescar el consejo de Bill Withers en mi memoria. Disfruta el camino, hijo. Tus destrezas te llevaran a la tierra prometida.

 

“Spill The Wine,” The Isley Brothers

Los Isleys eran la música de nuestra ciudad. También venían del área de Cincinnati. Llevaba conmigo sus cartuchos de 8 pistas a donde quiera que fuese. Escucho esta ahora, una versión de una canción de WAR, como probablemente sepan, y recuerdo hacerla sonar  mientras manejaba hacia las fiestas en la playa a las que Stargell solía llevar al equipo después de los ejercicios del entrenamiento primaveral. No importaba si eras un pelotero cinco estrellas o un novato con dificultades para quedarse en el equipo. Will hacia que cada pelotero presente en el campamento de los Piratas se sintiera parte de la familia. Fue la primera vez que probé pescado al vapor. Filetes a la parrilla, costillas, todo lo que se pueda imaginar. Recuerdo estar sentado en una toalla mirando hacia el golfo cuando Dock,  usando anteojos de sol de aviador,  campaneaba un destornillador helado en una mano y un cigarrillo kool en la otra, mientras me presentaba a su agente, Tom Reich. Eso fue antes que todos los peloteros tuvieran agente. Eso era nuevo para muchos de nosotros.

“Mr. Reich va a enriquecerte”, dijo Dock mientras Tom se ruborizaba. Caminé con Tom por la playa ese día y hablamos por horas. Las olas rompían contra la arena mientras Tom hacia un mapa de mi carrera. “Tu talento te cuidará por mucho tiempo”, me dijo Tom, “Pero tienes que cuidar tu talento. Yo me encargaré de todo lo demás”. Fue la mejor sociedad de negocios que tuve,

“Mothership Connection,” Parliament

Ahora no  pensarán que me iba a olvidar de esta ¿o sí? Hombre, George fue mi banda musical de aquellos finales de los años ’70. Stargell era el papá, Dock el hermano mayor, pero Larry Demery, bien, éramos muchachos desde el momento cuando nos conocimos en el entrenamiento primaveral del ’73. Él ciertamente podía pitchear. Larry usualmente llegaba alrededor de las 95 millas con su recta y en una noche buena podía tocar los tres dígitos. Tenía un cuerpo como el de Pedro Martínez y era igual de duro. Estábamos muy influenciados por Dock, así que como pitcher, Larry no se dejaba influenciar por nadie. Larry podía ser extrovertido, decía lo que quería decir y como quería decirlo, pero nunca conocí un pelotero que tuviera el corazón más grande.

Hubo muchas noches cuando circulábamos por las calles de Pittsburgh después de los juegos para ir a los clubs, la voz inconfundible de George Clinton salía del radio del carro. Larry manejaba un Lincoln Continental cuatro puertas con interior turquesa. Mi Parkinson no es tan fuerte para hacerme olvidar aquellas noches avanzadas con Larry, tarareando las canciones mientras íbamos hacia el club.

Recuerdo estar en un bar con Larry una vez en abril de 1976. Los Filis estaban moviéndose para apoderarse de la división. Se practica este juego con un aire de invencibilidad, pero hay que estar alerta de lo que viene detrás, y en 1976, eso era Filadelfia. Tenían al mejor tercera base joven del beisbol en Mike Schmidt. Un gran toletero en el Toro Luzinski. Respaldo en la alineación con Dick Allen, quien aún era peligroso cualquier día. Y el mejor pitcher zurdo del juego de ese momento en Steve Carlton. Parado en el bar disfrutando un ron con coca-cola, pensé que si mis compañeros me vieran entrar al clubhouse, contento y confiado, llevando un mensaje cruel no habría nada de que preocuparse. Porque ese es el estado mental que necesitas alcanzar a este nivel. De ahí es de donde se originó la franela con ese mensaje.

Mientras me recuesto en mi asiento, escuchando estas canciones, repaso mi vida y pienso en los buenos y malos tiempos. En los turnos al bate que desearía tomar de nuevo, los jonrones para dejar en el terreno al rival que celebramos, la gente junto a la cual crecí; mi niñez en Cincinnati con Timmy, Conny y Bill Fowlers. Scoop, Stargell, Sangy, Stennett y Demery en Pittsburgh. Las largas noches mirando la costa de Florida, mientras planeaba mi futuro con Tom y muchos tragos. Tutorear a Barry LarkinEric Davis y Kal Daniels en mis años avanzados con los Rojos. Jugar naipes en el avión con Rickey durante mis temporadas en Oakland. Pasar momentos de calidad con un joven Gary Sheffield en mi última parada en Milwaukee. Esas amistades de toda la vida, preguntándome que podía haber hecho diferente en Pittsburgh hacia el final. Los éxitos, los lamentos y me siento bendecido de estar aún vivo para experimentar estos sentimientos. La música juega un papel vital en mantener en movimiento mi motor espiritual.

Hablaba con uno de los amigos la semana pasada. Bromeábamos acerca de las noches avanzadas en los clubs de Pittsburgh, donde, al salir, abríamos las puertas grandes de la entrada, chocábamos de frente con el sol enceguecedor. Pero por supuesto, esa es otra historia.

Tal vez les contaré esa historia algún día.

Quizás las contaré todas.

Traducción: Alfonso L. Tusa C. 28 de febrero de 2019.

 



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