Cuando nadie lo esperaba, en 2006, a sus 36 años, Jim Thome fue el regreso del año en el béisbol de Grandes Ligas, vistiendo el uniforme de las Medias Blancas de Chicago.

Para ese entonces, el recio toletero gozaba de gran prestigio con 15 años de experiencia en la pelota grande, pues había comenzado en 1991 con los Indios de Cleveland, el equipo de sus amores.

Thome llegó a las Medias Blancas, un año después de que la franquicia ganara la Serie Mundial en 2005 y terminara con la maldición de las “Medias Sucias” y desde entonces cierta incertidumbre rodeó a su figura, ya que tras su salida de Cleveland en 2002, su posterior rendimiento con los Philies de Philadelphia en 2003 y 2004 había sido igual de sólido, con más de 40 jonrones en cada temporada, pero en 2005, estuvo fuera de los diamantes y sin ver acción tanto tiempo, eran muchas las interrogantes.

Vale acotar que en sus 11 campañas con los Indios, Thome había logrado hilvanar seis temporadas con más de 40 jonrones.

El impacto de Jim Thome no pudo ser mejor en ese 2006, al conectar 42 cuadrangulares y sostener un slugging de .598; siendo elegido sin objeción para el Juego de Estrellas.

La estadía en Chicago duro hasta 2009, ya con casi 40 años, Jim mostraba muy buena forma deportiva pero igual la edad comenzaba a pasarle factura. Asi y todo logro recalar en los Dodgers de Los Ángeles esa temporada para después jugar en 2010 y 2011 con los Mellizos de Minnesota; incluso en 2010 pudo pegar 25 jonrones.

El 3 de octubre de 2012, ya con 42 años y 21 temporadas en Grandes Ligas, Jim Thome se retira del beisbol activo, vistiendo la franela de los Orioles de Baltimore.

Al mencionar a Jim Thome, un enorme sentimiento de respeto se impone, pues hablamos de una de las figuras de la pelota en la Gran Carpa que marcaron época a finales del siglo XX y comienzos del XXI; un hombre con más de 600 jonrones, más de 2000 hits y 1699 carreras impulsadas, eso lo dice todo.