J.R. Richard, Pitcher Lanzallamas Cuya Carrera se vio Recortada, fallece a los 71 años de edad

J.R. Richard

J.R. Richard

Fue estrella de los Astros y uno de los pitchers más intimidantes de los años 1970s, hasta que tuvo derrame cerebral y colapsó en el Astrodomo.

Richard Sandomir. The New York Times. 5 de agosto de 2021.

J.R. Richard, un pitcher derecho lanzallamas cuya vertiginosa carrera con los Astros fue interrumpida por un infarto en 1980, falleció este miércoles 4 de agosto.

Los Astros anunciaron su deceso pero no explicaron una causa o donde falleció

Richard fue uno de los pitchers más intimidantes del beisbol a finales de los 1970s. Era alto, su recta llegaba a las 100 millas por hora, y su larga zancada hacia el plato le hacía parecer incómodamente cercano a los bateadores. También lanzaba una slider devastadora.

“Cuando se impulsa en ese montículo”, le dijo el toletero Dave Parker a Sports Illustrated en 1978, “parece que estuviera a tres metros de ti en vez de a 30. Eso te hace recostarte un poco y te obliga a pensar que tienes que mover el bate más rápido”.

Después de unos años en las ligas menores, Richard se convirtió en integrante a tiempo completo de la rotación de pitchers abridores de los Astros en 1975. En las siguientes cuatro temporadas ganó 74 juegos y lideró el beisbol dos veces en ponches (con 303 en 1978 y 313 en 1979) y una vez en efectividad (con 2.71 en 1979). Podía ser descontrolado; en 1976 caminó a 151 bateadores.

Estaba lanzando bien en 1980 pero no había completado tantos juegos como el pensó que debería haber alcanzado, cuando, a mediados de junio, empezó a sentir fatiga en su brazo de lanzar, aunque eso no le impidió abrir el juego de estrellas el 8 de julio. (Ponchó tres en dos innings).

Sin embargo en su próxima apertura, parecía aletargado, sintió nauseas y tuvo dificultades para ver las señas del cátcher, salió del juego después de tres innings y un tercio.

Para ese momento, tenía marca de 10-4 con efectividad de 1.90.

Después que Richard fue colocado en la lista de incapacitados, las pruebas descubrieron un trombo que estaba bloqueando la circulación principal hacia su brazo de lanzar. Sus doctores decidieron no operar, temiendo que eso podría afectar su habilidad para pitchear, pero lo dejaron ejercitarse. El 30 de julio, mientras jugaba a atrapar unas pelotas en el Astrodomo, sintió una serie de síntomas en cascada que produjeron un derrame cerebral.

En “Still Throwing Heat: Strikeouts, the Streets, and a Second Chance” (2015, con Lew Freedman), el recordó: “De pronto, sentí el tono de un pitcheo alto zumbando en mi oido izquierdo. Entonces lancé un par de envíos más y sentí nauseas. Pocos minutos después, lancé otro par de pitcheos, entonces me sentí tan mal, que estaba perdiendo el equilibrio. Cai en la grama artificial. Tenía dolor de cabeza,  algo de confusión en mi mente, y sentí debilidad en mi cuerpo”.

Lo llevaron a un hospital, donde no le encontraron pulso en su arteria carótida. Los cirujanos realizaron una cirugía de emergencia para remover un trombo en la unión de dos arterias en el cuello de Richard.

El descubrimiento de que Richard tenía una condición de amenaza de vida fue prueba de que él no era un flojo, como algunos miembros de la prensa y fanáticos habían estado diciendo, y que sus quejas de fatiga en el brazo deberían haber sido tomadas en cuenta más seriamente.

“Muy dentro de mi corazón, yo sabía que algo andaba mal”, dijo Richard en su autobiografía. “En ese momento era el mejor pitcher del beisbol. ¿Por qué no querría pitchear?”

James Rodney Richard nació el 7 de marzo de 1950 en Vienna, La. Su padre James Clayton Richard, era un calibrador de madera. Su madre, Elizabeth (Frost) Richard, era cocinera de escuela primaria.

En la escuela secundaria, Richard jugó beisbol y futbol americano, y rechazó numerosas becas de estudio para jugar baloncesto. Fue seleccionado por los Astros de segundo en el draft amateur de Major League Baseball. Jugó en el sistema de ligas menores de Houston, y en su primer llamado a los Astros, en 1971, tuvo un auspicioso debut contra los Gigantes de San Francisco: Propinó 15 ponches, incluyendo tres ante Willie Mays.

Se integró como pelotero regular de los Astros en julio de 1974.

“Nadie quería enfrentarlo”, dijo su compañero de equipo Enos Cabell en una declaración este jueves 5 de agosto, publicada por los Astros. “Los tipos de los otros equipos decían que se sentían enfermos para evitar enfrentarlo”.

En 1980, los Astros agregaron a Nolan Ryan a su rotación, tuvieron marca de 93-70 y avanzaron a la serie de campeonato de la Liga Nacional, donde perdieron ante los Filis de Filadelfia (eventuales campeones de la Serie Mundial de ese año). (Los Astros se mudaron a  la Liga Americana en 2013).

Los Astros avanzaron sin Richard, quien nunca volvió a pitchear para ellos. Trató de regresar, pero después de 21 juegos en el sistema de ligas menores de los Astros, fue dejado en libertad en 1983.

Despues tuvo algunos momentos difíciles. Perdió dinero en los negocios y se divorció dos veces. Durante períodos de 1994 y 1995, quedó sin hogar, vivía debajo de un puente en Houston. Un hombre alto y corpulento, era difícil que le gente no lo reconociera.

“Primero que todo no pueden creerlo, y entonces nadie quiere molestarte”, le dijo a Bill Littlefield de la estación púbica de radio de Boston WBUR en 2015. “Probablemente te miraban y decían, ‘Está bien, no parece muy feliz acampando ahí’. Yo parecía un hombre al que no se debía molestar en ese momento”.

Recibió ayuda de un pastor local y del Baseball Assistance Team, el cual apoya a los antiguos peloteros que están en la indigencia. Encontró trabajo en la construcción y eventualmente se convirtió en ministro en la iglesia, donde ayudó a los indigentes y enseñó beisbol a los niños. (No estuvo disponible de inmediato información completa de los sobrevivientes de Richard).

Richard dijo que su derrame cerebral había afectado sus reflejos del lado izquierdo de su cuerpo y a veces su expresión oral. Pero nunca olvidó lo que era dominar a los bateadores.

“Era grandioso tener el control”, le dijo a The New York Times en 2015. “No le temes a nadie. Los respetas como seres humanos; te pueden batear un jonrón así como puedes poncharlos. Pero sentía como si yo fuese el león más duro del valle”.

Alex Traub contribuyó reportando.

Traducción; Alfonso L. Tusa C. 7 de agosto de 2021.

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