La historia de Glenn Burke, como muchas de la comunidad LGBTTI en Estados Unidos y toda América Latina, no es precisamente una historia feliz, sino una de lucha y protesta contra la discriminación.

Burke es reconocido como el primer jugador de las Grandes Ligas en admitir abiertamente su homosexualidad.

Pero no es para nada una historia fácil.

Burke debutó en 1975 con los Dodgers donde jugó tres temporadas y fue parte de la Serie Mundial de 1977. Según sus mismo compañeros, todos en el equipo incluyendo peloteros y directiva sabían de la homosexualidad de Burke.

Todos lo describen como una persona excepcional y en el diamante como un pelotero feroz. Pero extrañamente y sin que se hicieran públicas las razones por las que fue enviado a finales del ’78 a los Atléticos de Oakland.

Dusty Baker, uno de sus compañeros de dougout en los Dodgers lo ha dejado claro en una entrevista para ESPN: “todos supimos que la razón por la que fue cambiado era porque era gay”.

Tan sólo unos meses después su carrera terminaría definitivamente, nuevamente sin razón.




Cuatro temporadas jugó Glenn Burke. Y hasta 1982 aunque era un rumor a voces en los pasillos de la MLB, fuera poco se sabía de las verdaderas razones que llevaron a dos equipos a despreciar a un más que prometedor pelotero.

En el ’82, ya fuera del béisbol, Burke admitió en una entrevista de tv su homosexualidad: “el prejuicio me sacó antes de tiempo del béisbol. Pero no me cambió. Y nadie podrá decir que no lo logré” dijo poco antes de morir en 1995.

¡Grande, Burke!







 



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