La MLB no ha estrenado franquicia desde 1998, cuando llegaron los Rays y los Diamondbacks. Ahora, con los problemas de estadio de Tampa Bay resueltos y la mudanza de Oakland a Las Vegas casi lista, la expansión a 32 equipos es más real que en cualquier otro momento de los últimos 30 años. El comisionado Rob Manfred quiere dos ciudades elegidas antes de su retiro en enero de 2029, hay seis candidatas serias y cada una tiene un expediente muy distinto.
Salt Lake City es el favorito de la Costa Oeste, y tiene los números para probarlo
De todos los candidatos, Salt Lake City es el que tiene más cajas marcadas. El grupo Big League Utah, encabezado por la Larry H. Miller Company —los mismos dueños históricos del Utah Jazz—, comprometió $3.5 mil millones para desarrollar el Power District, un proyecto de uso mixto de 100 acres que incluiría el estadio. El gobernador Spencer Cox ya firmó dos leyes estatales que autorizan hasta $900 millones en financiamiento público como techo máximo para el Fairpark District —no dinero ya depositado en efectivo, sino un tope legalmente respaldado—. En el mundo de la expansión deportiva, donde la mayoría de las ciudades todavía están mendigando financiamiento, eso es una ventaja enorme.
En el lado este, Nashville encabeza las encuestas de fanáticos y tiene el atractivo cultural para volverse sede de béisbol. El grupo Music City Baseball ya propuso el nombre ‘Nashville Stars’ —un homenaje al equipo de la Negro League que jugó allí desde finales de los años 30 hasta los 50—, lo cual es un gesto poderoso. Pero la historia de los equipos de béisbol que no llegaron a ningún lado debería ser una advertencia: a septiembre de 2026, Nashville no tiene propietario confirmado, no tiene financiamiento cerrado y no tiene un terreno definido para el estadio. Manfred necesita las tres cosas.
El resto del campo incluye a Portland, que aseguró hasta $800 millones en fondos públicos a través de un mecanismo de impuesto sobre la renta aplicado a jugadores y ejecutivos de cualquier equipo MLB local; Raleigh, respaldada por el dueño de los Carolina Hurricanes, Tom Dundon, en el mercado número 22 de Estados Unidos; Montreal, el único candidato con historia previa en Grandes Ligas (los Expos jugaron allí de 1969 a 2004); y Orlando, que presume más de 80 millones de turistas al año. Vancouver también mostró interés, pero su concejo municipal apenas aprobó un proceso para identificar un grupo dueño, lo cual los pone varios pasos atrás.
El cronograma: cuándo entra en juego el equipo 31 y 32 de la MLB
Antes de que cualquier ciudad sea seleccionada, la MLB necesita un nuevo Convenio Colectivo. El CBA actual vence el 1 de diciembre de 2026, y Manfred ha dicho en repetidas ocasiones que el proceso formal de expansión no abre hasta que haya un acuerdo firmado. La última vez que la MLB pasó por una expansión fue en 1998, con un proceso que tardó años. Esta vez la presión es mayor: Manfred quiere ambas ciudades elegidas antes de su retiro en enero de 2029.
La cuota de entrada también es un factor real. Cada nueva franquicia costaría entre $2.1 y $2.5 mil millones, una cifra que se repartiría entre los 30 dueños actuales. Eso convierte la expansión en un incentivo financiero importante para la liga, pero también eleva brutalmente el perfil de los grupos propietarios que tienen que presentarse. Por eso ciudades como Nashville, con todo el hype del mundo, todavía son una promesa sin base firme. Según los reportes más recientes, los nuevos equipos no comenzarían a jugar antes del 2031 o 2032.
