Principales métricas para analizar a los lanzadores

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Con todo el auge de los datos estadísticos, siempre será escencial comprender las cosas, y conocer todos los puntos de partida.
Principales métricas para analizar a los lanzadores
Principales métricas para analizar a los lanzadores

Dentro del argot beisbolistico se ha conocido que el pitcheo es el juego, los lanzadores son quienes en gran medida previenen o permiten las anotaciones que al final definirán el marcador de un partido.

El análisis de un lanzador es bastante amplio, se debe buscar qué tan efectivo es el pitcher, qué tanto control tiene, qué tanto comando tiene, qué tanto suele ponchar, así como qué tanto o tan poco lo ayuda la defensa desde la receptoría o detrás suyo.

La efectividad

La efectividad de un lanzador ha sido vista dentro del mundo de las estadísticas, como la madre de todas las métricas, registro que nos puede aparecer abreviado como ERA o PCL, este último como abreviatura en español de qué busca la estadística, siendo el promedio de carreras limpias permitidas por cada nueva entradas de un lanzador.

La ERA, así como todas las métricas primarias del béisbol, han tenido evoluciones, siendo muy conocida actualmente el FIP, expresado como la efectividad independiente de un lanzador en ocasiones donde no interviene la defensa por innings, dígase qué tanta o tan pocas anotaciones puede permitir un lanzador por los jonrones, bases por bolas (no intencionales) o pelotazos (hit by pitch).

Los ponches, bases por bolas o hits permitidos

La efectividad y la efectividad independiente de la defensa, como muchas o todas las estadísticas, pueden tener sus fallas o no dedicarnos todo.

Por una mala actuación de un día o un corto lapsus, puede que la ERA y FIP se vean empañados, lo que a su vez no nos permite ver la actuación de un lanzador más allá, por lo que correctamente debemos escudriñar en otras métricas.

Parte importante de estas son, qué tantos enfrentamientos contra un bateador terminan siendo ponches para un lanzador (K%), así como que tantos terminan en bases por bolas (BB%), la relación de turnos que terminan en ponches por cada base por bolas (K/BB%), o en hits (Avg).

Durante la campaña del 2021 en las Grandes Ligas, 23.2% de los enfrentamientos de bateador y lanzador terminaron en ponches, mientras que, 8.7% terminaron en bases por bolas, generando los lanzador un diferencial de 14.5% de ponches por cada base por bolas, así como por cada 10 turnos, solo un .241 (2.41) en promedio terminó en hits.

Otras estadísticas, como es el caso de cuántos ponches o cuántas bases por bolas permite un lanzador por cada nueve entradas (K/9 y BB/9), pueden sonar similares, aunque su fórmula no es muy precisa.

¿Cómo permite un lanzador que le batéen?

Los tipos de contactos en contra que permite un lanzador, son vitales cuando se analiza a uno de ellos, claramente es demostrable que un pitcher que permite más rodados que líneas o elevados, puede tener más éxito que otro haciendo lo contrario.

Estos escenarios se expresan en las métricas de cuántos batazos que permite un lanzador son rodados (GB%), líneas (LB%), elevados (FB%) o elevados dentro del cuadro (IFFB%).

Durante el 2021 los lanzadores permitieron rodados en un promedio de 42.9%, mientras líneas en un 20.7%, y elevados en un 36.5%, frente a lo que los bateadores reaccionaron con promedio de .236, .686 y .237, respectivamente, por lo que evidentemente es mucho más recomendable para los pitchers ocasionar que se ruede la pelota.

Generar swings abanicados

Lograr que sus opositores fallen en su intento de hacer contacto a la pelota con un swing en blanco, siempre será bueno para el lanzador. Hacerlo con gran frecuencia, serán señales de éxitos para el monticulista.

Tras la campaña del 2021, los lanzadores lograron que un 25.9% de los swings de sus opuestos (Whiff%) hayan sido a la brisa.

Rompimiento y quiebre de los pitcheos

Mucho se escucha dentro de aficionados, jugadores o en transmisiones, decir: “ese lanzamiento no rompió bien”, como parte del movimiento que toma un pitcheo en su llegada al plato.

Esto también entra en el mundo de las estadísticas, lo que se puede encontrar como el movimiento que genera el pitcheo de un jugador en su caída o quiebre vertical, así como su rompimiento vertical, ambas cosas expresadas en pulgadas.

No hay cifras promedio para conocer que exactamente es bueno de ambos apartados, todo dependerá la relación del movimiento con la velocidad de un pitcheo, así como la cantidad de pulgas de quiebre vertical o rompimiento o horizontal que, pueda lograr un lanzamiento frente a otros lanzados a su misma velocidad.

La extensión del brazo

El nivel de extensión que pueda lograr un lanzador, sencillamente es vital para su mecánica.

La extensión (ext.), se expresa en cuantas pulgadas se ubica el brazo del lanzador sobre el nivel del plato al soltar la pelota.

Con esto los pitchers provocan un menor tiempo de reacción para sus opuestos, así como que los bateadores visualicen un lanzamiento con mayor velocidad que como viaja en realidad, aunque también puede que suceda todo lo opuesto.

Una buena extensión puede estar en seis o más pulgadas.

“Mi trabajo es darle a mi equipo la oportunidad de ganar” – Nolan Ryan, lanzador.

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