‘Es realmente especial’: Carlos Correa ha vuelto a ser clave para los Astros

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‘Es realmente especial’: Carlos Correa ha vuelto a ser clave para los Astros

Por Yirsandy Rodríguez

Carlos Correa estaba preparado.

En cuenta de 0-2, sólo había recibido bolas rápidas imponentes de 97 mph lanzadas por el zurdo de los White Sox de Chicago, Carlos Rodón.

Después de un primer enfrentamiento donde Rodón terminó cediendo un slider y Correa le conectó sencillo al left, la situación era diferente. El hit fue en el segundo inning con las bases limpias. Pero, luego de dos outs y las bases llenas en la tercera entrada, el enfrentamiento Rodón vs Correa captó toda la atención en Guaranteed Rate Field.

Rodón se adelantó y marcó dos strikes, ambos paseando a sus anchas por la zona su bola rápida de cuatro costuras sobre las 96-97 mph. Por supuesto, estaba sucediendo algo obvio: Correa, como de costumbre, leyó el juego mientras Rodón, al merecer, se mantenía eufórico, como un dragón que escupía fuego.

Mi pregunta fue, algunos segundos después, ¿desde dónde se dirigió el lanzamiento número tres a Correa en ese turno y el 30mo de Rodón en el inning? ¿Quiénes fueron los responsables? ¿Era un plan estratégico promovido por el pitching coach, Ethan Katz? ¿De Tony La Russa? ¿Del cátcher Yasmani Grandal? ¿De Rodón y Grandal juntos?

Nadie lo reveló. Así que, sólo sabemos lo que sucedió cuando Correa estaba en cuenta de 0-2 y Rodón soltó su tercer pitcheo: Nunca llegó a la mascota de Grandal. Nunca fue un swing fallo de Correa. No fue un foul, obvio. No fue una pelota conducida hacia algún punto dentro del campo donde un guante podría haberla devorado.

Fue, como muchas veces han caracterizado los radares de StatCast, un cohete de línea de Correa que le abrió las puertas del home a dos corredores. Rodón insistió con la bola rápida. ¿Qué? Sí, por tercera vez consecutiva. Y Correa, después de pellizcarla y sólo cabecear lentamente en el próximo pitcheo, estaba preparado para golpear.

El swing fue aplastante. Demoledor. Un par de manos que irrumpieron como láser y depositaron la bola a 99 mph en lo profundo del leftfield. José Altuve anotó desde tercera base, Alex Bregman desde segunda y, de no ser por el rápida corte de Eloy Jiménez en el left, Yordan Álvarez abría anotado.

Entonces, al final, Rodón debió irse. Treinta pitcheos fueron demasiados para intentar sacar el necesario tercer out del inning, pero repetir la bola rápida (97 mph) contra Correa fue una osadía que el dúo Rodón-Grandal pagó caro.

Los Astros tomaron rápida ventaja en el score, 2-1, y no la perdieran en toda la tarde hasta ganar por 10-1 el Juego 4 de esta ALDS y eliminar a los White Sox de Chicago.

La ventaja de los Astros fue imponente, pero todo partió de un punto de inflexión, y otra vez fue Carlos Correa el hombre que encendió la chispa.

“Pensé que su recta era muy buena”, dijo Carlos Correa a MLB después del Juego 4. “Solo viendo el juego, noté que él (Rodón) estaba ponchando a todo el mundo con una bola rápida, y lo ves golpeando su pecho y gritando. Y dije, estoy en 0-2 y tengo las bases cargadas. Quiere poncharme para poder pegarse de nuevo y gritar. Y dije que no iba a dejar ir una bola rápida más allá de mí. Si hubiera lanzado una slider, probablemente hubiera caído en el plato, pero estaba 100% comprometido con la bola rápida y encima de ella, y él la tiró, y yo pude golpear como esperaba”.

Una vez más, Correa respondía en situación de clutch, demostrando que ha sido uno de los bateadores más importantes históricamente en el lineup de Houston. Sus números en playoffs revelan todo: Ha producido línea ofensiva de .276/.350/.531, con 17 jonrones y 54 RBIs.

El doble fue el 31er extra base de Correa en series de postemporada, y además consolidó al estelar torpedero puertorriqueño como líder en carreras impulsadas de todos los tiempos en la franquicia con 54 RBIs.

Tony La Russa no esperó el enfrentamiento de Rodón contra el líder de los bateadores de la Liga Americana, Yuli Gurriel. Sustituyó a Rodón, quien se fue con 30 pitcheos en ese tercer inning, tras acumular 26 entre el primero y el segundo. Michael Kopech se hizo cargo del montículo, abriendo un trabajo del bullpen que no pudo detener a los Astros en el Juego 4: En 6 ¹/₃ innings, permitieron siete carreras limpias y 11 hits.

“No miramos el video cuando él estaba lanzando 90, 91 porque sabíamos que no iba a entra en 90, 91 en el Juego 4”, dijo Correa sobre la perspectiva y el plan que llevaron los bateadores para atacar a Rodón. “Era un juego demasiado importante para Tony, y no iba a tomar la decisión de ponerlo allí si estaba lanzando sólo alrededor de las 90-91 mph. De no haber sido así, él habría ido con Lance Lynn, así que sabíamos que la velocidad de Rodón sería un factor clave. Siento que hicimos un gran trabajo al sacarlo del juego temprano, organizando grandes turnos al bate como equipo, y creo que esa fue la clave del juego.

¡Cinco de Cinco!

Luego del convincente éxito por 10-1, ahora los Astros acumulan cinco clasificaciones consecutivas a la discusión del título de la Liga Americana:

ALCS

2017—Ganaron los Astros vs. New York Yankees en siete juegos

2018—Ganaron los Red Sox en cinco juegos.

2019—Ganaron los Astros vs. New York Yankees en seis juegos

2020—Ganaron los Rays de Tampa Bay en siete juegos

2021—¿Red Sox o Astros?

“Es realmente especial”, dijo Correa sobre la posibilidad de enfrentar a los Red Sox otra vez, y borrar los malos recuerdos de una rápida eliminación tras sólo cinco batallas en 2018.

Nunca daré estos momentos por sentado, y lo voy a disfrutar con mis compañeros de equipo tanto como pueda. Este es un equipo especial, organización especial.

Estoy orgulloso de lo que la oficina principal ha podido hacer con los Astros de Houston”.

(Foto: Astros de Houston)

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