El hombre bajó dos escalones sin quitar los ojos del jardinero derecho y la pelota que salía de su mano. La camisa añil se estrujó en la espalda cuando el repiqueteo de la esférica estalló en la mascota del receptor. “¡Que brazalete y que atrapada de Armando Ortíz. Guillermo, ese batazo de César Tovar era más que suficiente para que Paul Schaal anotara y pusiera adelante al Caracas”. Un tipo de cabellos platinados con la mano izquierda sobre la frente forcejeaba con el sol decembrino, la mirada incrustada en el home. “Si Pablo, pero si ese catirito no se planta con determinación frente a la goma y le cierra el paso a Schaal ya el Caracas ganara 1-0”.

48 años de distancia y aún refulgen los hechos de aquella mañana del 31 de diciembre de 1967 y tintinean en tributo al voluntarioso cátcher Ed Herrmann, quien jugara 7 de sus 11 temporadas en Grandes Ligas con los Medias Blancas de Chicago. Edward Martin Herrmann dejó de existir la mañana dominical del 22 de diciembre de 2013, a los 67 años, luego de una larga batalla con el cáncer de próstata. Conocido como “Hoggy”, Herrmann había sido diagnosticado en 2009 y su condición se complicó a finales de año.

Ed, había nacido el 27 de agosto de 1946 en San Diego California. Su abuelo Marty Hermmann lanzó un juego para los Robins de Brooklyn en 1918. Pero su nieto tuvo una carrera más larga luego de firmar con los Bravos de Milwaukee en 1964. Debutó con los Medias Blancas en 1967, luego se estableció con ellos desde 1969 hasta 1974, antes de empezar un tráfago por los Yanquis, Angelinos, Astros y Expos, se retiró al terminar la temporada de 1978.

La camisa añil se paralizó en el aire. Sencillo de Musulungo Herrera, un cable desde la derecha encendió el home, el hombre de la armadura medieval agarró la pelota y esperó el rostro sorprendido de Teodoro Obregón. “Caramba Guillermo, ese Armando Ortíz vino clarito, volvió a pintar otro strike en el plato”. Los crespones platinados enredaban las manos. “Y otra vez ese muchacho Herrmann bloqueó la goma como todo un señor cátcher. De otra forma ya Caracas ganara 2-1 y en el quinto inning”.

Herrmann construyó una imagen de rudeza, ética de trabajo y pasión a lo largo de su carrera, su amigo y compañero de equipo en los Medias Blancas de Chicago Bill Melton (y las Águilas del Zulia en Venezuela 1969-70), declaró al Chicago Tribune que Herrmann insistía en jugar sin importar su condición física. “Sus palabras eran me siento muy bien”, dijo Melton al Tribune. “Nunca podían sacarlo de la alineación, nunca se quejaba”.

Otro antíguo compañero, Dick Allen, escribió de Herrmann y su rudeza en una publicación de su website personal en agosto, lo catalogó como “el mejor cátcher bloqueando el plato con quien jugué. Lo más impresionante de Herrmann, era que amaba el beisbol”, escribió Allen. “Hasta cuando le daban el día libre, se iba a trabajar con los pitchers en el bull pen”.

Otro elevado de Obregón a la derecha. Ortíz atrapa la pelota. Nelson Castellanos se desprende desde tercera. La camisa añil precipita hasta los bancos cercanos al dugout. Los cabellos platinados flotan hacia los escalones más altos de la tribuna central. Un aullido apagado resuena hasta el Ávila. El movimiento del hombro de Ortíz ubicó la pelota cual guiada por un teodolito en toda la oquedad de la mascota. La voz de Guillermo ubicó el añil. “!Viste Pablo¡ El catirito se volvió a fajar y Castellanos nada pudo hacer”.

Herrmann fue un bateador de .240, 80 jonrones, 320 carreras empujadas y .674 de OPS, alcanzó doble figura en jonrones cada año entre 1970-1974. Aunque el bateador zurdo participó en el juego de estrellas de 1974, su mejor año con el madero llegó en 1970, cuando bateó .283, 19 jonrones y 52 carreras empujadas en solo 333 apariciones en el plato.

Sus mejores contribuciones las hizo detrás del plato más que en el plato. De acuerdo a una biografía reciente en el website hardballtimes.com, algunos compañeros de equipo lo llamaban “Fuerte Herrmann” por su diligencia al proteger el plato. El Sporting News una vez lo describió como “un bloque de granito”.

Guillermo casi se saca la camisa por una manga cuando Armando Ortiz descargó un batazo que aterrizó en las tribunas en el séptimo inning. Magallanes 2, Caracas 1. Desde ese momento empezó una discusión con el hombre de cabellos platinados. “Eso no tiene discusión Guillermo, Ortiz hizo los tres tiros y además empujó las dos carreras nada más y nada menos contra el invicto Diego Seguí”. “Está bien, pero si el catirito no se faja en el plato ninguno de esos tiros de Ortíz hubiera servido de nada”.

 “Jugué futbol americano en la secundaria, era zaguero medio”, le dijo Herrmann a Hardball Times en una entrevista de 2011. “Aprendí mucha malicia en esa posición. Y la transferí a la posición de cátcher”.

Herrmann también ganó buena reputación como mascoteador, particularmente de los lanzamientos de nudillos, incluídos los de Wilbur Wood, lo cual era una especialidad muy rara entre los cátchers de los Medias Blancas de Chicago de esa época. El ejecutivo de los Tigres de Detroit Rick Ferrell, catcher inquilino del Salón de la Fama con experiencia recibiendo lanzamientos de nudillo, dijo que Herrmann era el mejor que había visto manejando ese tipo de pitcheo, de acuerdo a Hardball Times.

A la salida del estadio la camisa azul parecía un mar agitado. “Pareciera que hubieses visto a ese Herrmann de toda la vida. Para mí Armando Ortíz es el jugador del juego”. Los cabellos brillaban bajo la sombra de un jabillo. “Ortíz puede haber sido el jugador del partido. Pero Herrmann hizo 11 outs y una asistencia. Y sí, ayer le recibió las nueve entradas al Látigo Chávez en el juego que Magallanes le ganó aquí 9-2 a Lara, bateó de 5-2 con dos empujadas y una anotada. Realizó 7 outs. (Ese juego resultó el último triunfo de Isaías Látigo Chávez en un juego de temporada regular de LVBP). El 12 de diciembre ese catirito también se fajo detrás del plato en un juego que abrió el Látigo en Barquisimento y lo relevó Jerry Nyman en el octavo inning. Magallanes llegó perdiendo 3-2 al noveno inning y ganó 4-3. Herrmann hizo 3 outs y una asistencia. Y el 28 de noviembre apareció detrás del plato con su traje medieval en un juego ante La Guaira que inició el Látigo quién fue relevado en el tercer episodio por Francisco Carlos. Magallanes ganó 9-4. Herrmann bateó de 4-1, 1 anotada. Al campo hizo 7 outs”. Pablo se abrochó el botón superior de la camisa y bajó los ojos.

El 21 de agosto de 1973 Hermann fue el receptor de Stan Bahnsen en un juego que los Medias Blancas llegaron ganando 4-0 a Cleveland al noveno inning. Bahnsen tenía 8.2 innings lanzando sin hits ni carreras hasta que Walter Williams dio un roletazo de tres botes que sobró al antesalista Bill Melton para estropear la magia. Bahnsen completó blanqueada de 1 hit.

Hermann regresó a LVBP para la temporada 1969-70 con las flamantes Águilas del Zulia, conformó una importación proveniente de los Medias Blancas de Chicago, gestionada por Luis Aparicio, allí había nombres como Bill Melton, Dan Lazar, Paul Edmonson, Don Secrist, Tom Shopay, John Noriega. Participó en 29 juegos, 103 turnos al bate, 6 carreras anotadas, 20 imparables, 3 dobles, 1 triple, 2 jonrones, 9 carreras empujadas, 9  boletos, 21 ponches, bateó para .194.

 Uno de sus momentos indelebles ocurrió el 09 de julio de 1976, Herrmann recibió el juego sin hits ni carreras de Larry Dierker contra los Expos de Montreal en el Astrodomo, bateó de 3-2 con jonrón en una victoria 6-0.

El 4 de julio de 1972 ejecutó tres dobleplays en un juego ante los Orioles de Baltimore, lo cual fue un record en ese momento para un cátcher en un juego.

Luego de su retiro, Herrmann continuó ligado al beisbol escribiendo en su sitio web lo que trabajaba como scout, tutor y entrenador así como manager de un equipo de jóvenes viajeros que ganó cuatro campeonatos nacionales. También ayudó a Melton en los campamentos de fantasía de los Medias Blancas.

“De veras toda su vida la dedicó al beisbol”, Melton dijo al Tribune.

 Alfonso L. Tusa C. 06 de febrero de 2014.




 

 

 



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