Los Dodgers llegaron a Coors Field con siete derrotas consecutivas a cuestas y salieron con una barrida completa: ganaron los tres juegos contra los Rockies el 17, 18 y 19 de agosto de 2026 con marcadores de 11-5, 7-6 y 6-4, cerrando así la última serie de temporada regular entre los dos rivales del Oeste Nacional. Shohei Ohtani conectó dos jonrones en el primero de los juegos para alcanzar 30 cuadrangulares, la sexta temporada consecutiva que llega a esa cifra, y terminó siendo el detonador ofensivo que Los Ángeles necesitaba para sacudirse el bache.
Cómo los Rockies se convirtieron en el remedio de los Dodgers
El contexto importa: antes de esta barrida, los Dodgers venían de perder tres de cuatro contra los Brewers de Milwaukee en una serie que les costó confianza y generó alarmas entre su fanbase. La racha de siete derrotas consecutivas que sufrieron en algún punto de la temporada es, según FanGraphs, una de las más largas registradas por un equipo de élite desde 2016. Pero contra Colorado, los números cuentan otra historia: van 9-3 en lo que va de 2026 y, de acuerdo con datos de StatMuse, habrían acumulado un dominio considerable frente a los Rockies en las últimas seis temporadas —con múltiples barridas en ese período— aunque las cifras exactas por ventana específica están pendientes de confirmación oficial.
El tercer juego lo cerró Roki Sasaki, quien lanzó 5.0 entradas, permitió dos carreras limpias y ponchó a seis bateadores para asegurar el 6-4 del 19 de agosto. Con Tommy Edman (tobillo derecho) y Max Muncy (desgarro de oblicuo derecho) en la lista de lesionados, Dave Roberts tuvo que mover el lineup y aun así el equipo respondió. Ambos jugadores están descritos como cercanos al regreso, y su vuelta podría ser clave para la recta final. El jonrón de Ohtani en el primer juego fue el símbolo perfecto de que Los Ángeles puede sobrevivir sus propias crisis mientras el japonés siga en forma.
El otro lado: ¿qué tan mal están los Rockies?
La respuesta corta: siguen en reconstrucción, pero hay señales reales de que 2025 fue el piso. Ese año, Colorado terminó con un récord de 43-119, el peor en la historia de la franquicia y uno de los peores de la era moderna de la MLB. En 2026, con el presidente de operaciones de béisbol Paul DePodesta, el gerente general Josh Byrnes y el mánager Warren Schaeffer al frente, los Rockies llegan al 20 de agosto con marca de 50-76, últimos en el NL Oeste pero con una ganancia neta de siete victorias sobre su ritmo de 2025.
El brazo más llamativo del staff es el japonés Tomoyuki Sugano, quien habría tenido una temporada sólida según reportes de la organización, aunque sus estadísticas precisas están pendientes de verificación en Baseball-Reference, y la organización ha empezado a llamar prospectos como Mark Manfredi. La altitud de Coors Field históricamente ha hecho que los números luzcan inflados, pero ningún dato infla el hecho de que los Dodgers son, a estas alturas, la kriptonita permanente de Colorado. Con una diferencia de carreras de +138 en toda la temporada —segunda en la MLB solo detrás de los Brewers (+141)—, Los Ángeles no necesita dominar a los Rockies para ganar el NL Oeste; lo hace de todas formas.
