Chris Sale ni siquiera llegó a calentar el domingo 9 de agosto de 2026 en Yankee Stadium. El umpire Dan Merzel lo expulsó antes de que se lanzara un solo pitcheo del juego entre los Braves y los Yankees — represalia directa por el balk polémico que Merzel le cobró el sábado y que le costó a Atlanta una carrera clave en una derrota 5-4. El ganador del Cy Young 2024 con 2.06 ERA en 2026 se convirtió en el centro de uno de los episodios más raros de la temporada.
Qué pasó: el balk que nadie entendió y la expulsión que no se había visto antes
El sábado 8 de agosto, con el novato de los Yankees Spencer Jones en tercera base, el umpire de home plate Dan Merzel le cobró a Sale un balk — el tercero de su carrera. Jones anotó, Nueva York tomó la delantera y los Bravos terminaron perdiendo 5-4. El manager Walt Weiss salió a reclamar, fue expulsado (su primera expulsión como manager de Atlanta) y llamó la jugada un ‘terrible call’.
El árbitro jefe Dan Bellino explicó después: Sale es un ‘hybrid pitcher’, es decir, alterna entre el windup y el stretch según la situación. El reglamento le exige declarar qué postura usará entre bateadores, y Sale no lo hizo. Una regla real, sí — pero tan poco aplicada que ni el propio pitcher en sus 16 años de carrera la había sentido antes. Weiss argumentó exactamente eso: que Sale nunca había sido sancionado bajo ese estándar. El debate sobre si la regla se aplica de forma consistente en toda la MLB quedó abierto.
El domingo, Sale — que no tenía turno de lanzar — esperó a que el equipo arbitral caminara hacia el campo y fue directo a confrontar a Merzel. Antes del primer pitcheo del juego, Merzel lo expulsó. Sale se fue a la banca, pero luego intercambió palabras con Bellino cerca del dugout y el partido arrancó sin él. Los Braves respondieron ganando 2-1 en 10 innings, con un sencillo de walk-off de Michael Harris II que salvó la serie.
Por qué importa: Sale está en una de las mejores temporadas de un pitcher de 37 años en la historia
No es cualquier pitcher el que está en el centro de esta tormenta. Sale tiene 10-6 con 2.06 ERA (segundo en MLB) y 1.06 WHIP en 2026 — números que lo ubican en una compañía muy selecta. Su ERA de 2.08 a través de 20 aperturas es el tercero más bajo de un lanzador de 37 años o más en las últimas siete décadas, solo por detrás de Roger Clemens (1.40 en 2005) y Justin Verlander (1.73 en 2022), según Yardbarker.
Llegó a esos números después de ganar el Cy Young de la NL en 2024 con Atlanta: 18-3, ERA de 2.38 y 225 ponches — la Triple Corona del pitcheo en la Liga Nacional. Ese año fue su primera temporada completa con los Bravos después de llegar desde Boston. Ahora gana 18 millones de dólares bajo opción de club, con una opción de jugador de 27 millones para 2027 disponible si él quiere ejercerla.
El carácter explosivo de Sale no es novedad. El 7 de abril de 2026, después de llenar las bases por boletos contra los Angels, Sale se golpeó la cabeza con la propia pelota en un arranque de furia en el montículo. Esta semana contra los Yankees fue otro capítulo de la misma historia: un competidor que lleva la intensidad al límite, a veces más allá de él.
