Bobby Miller vuelve a pisar un campo de Grandes Ligas por primera vez desde mayo de 2025. Los Dodgers lo activaron de la lista de lesionados de 60 días el 6 de septiembre de 2026, con la rotación de Los Ángeles diezmada por lesiones y solo tres semanas antes de que cierre la temporada regular. El regreso del derecho de 27 años llega en el momento más caótico de la temporada para su equipo — y con una historia personal que es casi tan accidentada como el estado actual del pitcheo angelino.
De All-Rookie Team a tres años sin poder lanzar
En 2023, Bobby Miller fue exactamente lo que los Dodgers necesitaban: un abridor nacido en Estados Unidos que ganó 11 juegos con ERA de 3.76 en 22 aperturas, convirtiéndose en uno de los pocos pitchers novatos de ese perfil en Los Ángeles con doble dígito de victorias en décadas —el último referente claro sería Tim Belcher en 1988, quien terminó 12-6 como rookie. Baseball America lo incluyó en su All-Rookie Team y la narrativa era clara: este era el futuro del montículo azul.
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Pero el hombro derecho de Miller tenía otros planes. En 2024 su ERA explotó considerablemente en 13 aperturas, y en 2025 apenas pudo lanzar cinco entradas en las Mayores con ERA de 12.60. El prospect seleccionado en la primera ronda del Draft de 2020 con un bono de $2.2 millones pasó de promesa a interrogante en tiempo récord. Para abrir el 2026, la lesión de hombro ya era tan seria que ni siquiera llegó al spring training en forma de lanzar.
Por qué el timing de su activación no es casualidad
La rehabilitación de Miller en Triple-A Oklahoma City comenzó el 5 de agosto y los números fueron alentadores: ERA de 3.86, WHIP de 0.93 y 17 ponches con solo 4 boletos en 14 entradas en siete apariciones. Suficiente para que los Dodgers tomaran una decisión que tiene tanto de estrategia de roster como de necesidad deportiva.
Llamarlo antes del 7 de septiembre —con más de 20 días restantes en la temporada— tiene una razón específica: al hacerlo así, Los Ángeles evita que Miller consuma su tercera y última opción de ligas menores, preservando flexibilidad de roster para 2027. Para abrir espacio en el roster de 40 hombres, los Dodgers designaron para asignación al jardinero Alek Thomas, quien habría bateado por debajo de.200 en sus 7 juegos con el equipo. El movimiento recuerda a otros reajustes de roster que los Dodgers han hecho en septiembre para llegar mejor posicionados a octubre.
El mánager Dave Roberts dejó claro desde el principio que Miller no viene a abrir juegos: su rol será de relevista de ‘bulk’, lanzando varios innings en tándem con Justin Wrobleski, como ocurrió en el juego del 6 de septiembre contra los Nacionales de Washington. La rotación titular —Yamamoto, Snell, Glasnow y Skubal— no está en discusión.
La rotación de los Dodgers, en el peor momento posible
El regreso de Miller sería una nota menor en cualquier otra temporada. En septiembre de 2026 es otra cosa.
Shohei Ohtani enfrenta una incertidumbre creciente sobre si volverá al montículo este año — reportes de Jeff Passan señalan que es cada vez más probable que no lance, aunque los Dodgers aún no han tomado una decisión oficial. Roki Sasaki está en la IL de 15 días por una ampolla en el dedo. Eric Lauer también está en la IL por inflamación en el codo. Will Klein fue enviado a la IL de 60 días. El panorama es suficientemente serio como para que un lanzador con ERA de 12.60 en su última temporada en MLB sea bienvenido sin reservas.
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Miller no va a salvar a los Dodgers de la postemporada él solo — sus propios números lo dejan claro. Pero sí representa profundidad real en un bullpen que necesita brazos para tres semanas de temporada regular y, si todo va bien, una postemporada. Eso, a estas alturas de la temporada, no es poco.


