Major League Baseball (MLB) está a punto de dar otro paso audaz en su evolución.
Tras introducir bases más grandes, restricciones a las formaciones defensivas y un temporizador de lanzamientos en 2023, ahora es el turno de los árbitros.
¿Los robot umpires salvarán al béisbol o lo harán más aburrido?
En los entrenamientos de primavera de 2025, debutará el Sistema Automatizado de Bolas y Strikes (ABS, por sus siglas en inglés), una tecnología que promete transformar la forma en que se cantan las jugadas en el plato.
Aunque algunos lo llaman “robot umps”, su implementación será más bien un híbrido: los equipos podrán desafiar las decisiones del árbitro con un límite de dos retos por juego, perdiendo uno si fallan.
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El ABS, basado en la tecnología Hawk-Eye que impulsa Statcast desde 2019, no es una novedad apresurada. Ha sido probado exhaustivamente en las ligas menores, donde se ajustó la definición precisa de la zona de strike para cada bateador.
MLB is going to test the Automated Ball-Strike (ABS) challenge system during Spring Training games.
This was system was used in MiLB last year where calls challenged by players were overturned 51% of the time, per MLB.
What are your thoughts on the ABS Challenge System? pic.twitter.com/vraRdcf5WX
— FOX Sports: MLB (@MLBONFOX) February 19, 2025
En alrededor del 60% de los juegos de pretemporada, los jugadores podrán usarlo para cuestionar decisiones, un proceso simple que, según el receptor Martín Maldonado de los Padres de San Diego, es fácil de entender.
Aunque no estará en todos los lanzamientos, su impacto a corto plazo es predecible: unas cuatro revisiones por partido, añadiendo apenas 17 segundos por desafío.
A corto plazo, el ABS corregirá errores humanos. En 2008, el 11.4% de los pitcheos fuera de la zona se cantaban como strikes; en 2024, esa cifra bajó a 5.9%.
Sin embargo, la perfección sigue siendo esquiva para los árbitros humanos, y el ABS promete justicia. Jugadores como Aaron Judge, frecuentemente perjudicado por strikes bajos, o Patrick Bailey, maestro en “engañar” a los umpires, sentirán el cambio.
En las menores, el 51% de los retos fueron exitosos, lo que sugiere que cientos de malas decisiones podrían corregirse por temporada.
A largo plazo, las consecuencias son menos claras. Los datos muestran que el ABS podría favorecer a los pitchers, reduciendo bases por bolas y aumentando strikes, algo preocupante en una era donde el bateo ya es difícil.
Sin embargo, también podría añadir estrategia y drama, con retos más comunes en momentos clave como conteos de 3-2 o la novena entrada. Aunque hay incógnitas—como el impacto en el arte del “framing” o posibles intentos de manipular el sistema—, el ABS no parece un cambio catastrófico. Con la tecnología afinada y el entusiasmo creciendo, MLB podría estar ante un prospecto estelar que redefine el juego.

