Guillermo Li帽ares-.

Este 1 de agosto se cumplen 67 a帽os del debut de Pompeyo Davalillo con los Senadores de Washington, en una jornada que tuvo al zuliano como corredor emergente ante los Medias Balncas de Chicago. La fecha est谩 marcada en rojo por los amantes del b茅isbol venezolano porque se trat贸 del apenas cuarto pelotero nacido en Venezuela que jugaba en Grandes Ligas, siguiendo los pasos de Alejandro Carrasquel, Jes煤s Ramos y el “Chico” Carrasquel. Nadie como Davalillo, miembro de una familia de abolengo beisbolero en el pa铆s sudamericano, represent贸 mejor el significado de picard铆a y de inteligencia, un hombre alegre que aprovechaba cada brecha para hacer de las suyas y salir airoso de las situaciones m谩s extremas en un terreno de juego.

Sus apenas 19 juegos en Grandes Ligas en 1953 – sufri贸 una lesi贸n en sus piernas durante la temporada de 1954 en la Liga Venezolana en un deslizamiento – y sus 17 imparables聽 no completan su trascendencia en este deporte, ya que aunque no estuvo mucho tiempo en el Big Show, si pudo tener tiempo para sorprender a todos en ese a帽o cuando el 6 de agosto, tan solo cinco d铆as despu茅s de su estreno, le rob贸 el home al pitcher Bill Wright de los Indios de Cleveland, convirti茅ndose as铆 en el primer venezolano en estafarse el plato en MLB, Su debut reemplazando a Ed Fitz Gerald tambi茅n lo hizo entrar a los libros de r茅cords, ya que fue el primer venezolano que lo hac铆a en condici贸n de corredor emergente. Momentos que quedan en los libros y en la memoria de aquellos que pudieron disfrutar de toda su categor铆a y exclusividad.

A Davalillo lo firm贸 el scout Joe Cambria, que como bien recuerda el historiador Javier Gonz谩lez, fue el mismo que descubri贸 a Alejandro Carrasquel, el “Pat贸n”, el que abri贸 las puertas a la gran legi贸n de jugadores venezolanos que han pasado a lo largo de los a帽os por el mejor b茅isbol del mundo.

La picaresca de Davalillo se traslad贸 tambi茅n a la parte de m谩nager, ya que en Venezuela era conocido como un hombre que se sal铆a del librito, al que le gustaba arriesgarse con jugadas fuera de lo com煤n: desde squeeze plays hasta robarse bases, pasando por corrido y bateo, o cualquier otra situaci贸n inesperada.

En la faceta de estratega fue campe贸n con las 脕guilas del Zulia (1991-1992 y 1992-1993) y con los Leones del Caracas en la 94-95, aquella zafra en donde el regreso de Omar Vizquel coron贸 a los melenudos ante el ex equipo de Pompeyo, las 脕guilas. Dej贸 tras de s铆 un legado que otros han tratado de imitar, ya que su influencia a la hora de dirigir calza bien con el prototipo de las ligas invernales: ganar y ganar.

En Maracaibo lo recuerdan siempre por ser el primer – y hasta ahora 煤nico – que ha conquistado dos t铆tulos seguidos con los rapaces, un dato no menos importante dentro de toda la categor铆a y el aura que lo envuelve.

Un hombre que elev贸 el significado de jugar caribe, de jugar agresivo, de salirse de lo convencional y de marcar pauta. Su huella nunca podr谩 ser borrada.

 



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