La Liga Mexicana de Béisbol ha anunciado su cancelación el día de hoy y aunque es obvio que el brote de coronavirus ha jugado un factor determinante, no hay que dejar pasar por alto algo: la gestión de Javier Salinas dejó a la LMB en las cuerdas.

El covid 19 ha sido el empujón que hacia falta para la tragedia.

Durante su dos años de gestión, Salinas, se sumió en varias controversias:

  • Fricciones con la Liga Mexicana del Pacífico por la extensión del calendario
  • Castigo de la MLB que prohibe a la Liga Mexicana de Béisbol la exportación de peloteros a Grandes Ligas
  • La pelota Franklin
  • Fracaso de la famosa temporada “doble” del 2018

Y la más importante: el manejo de los derechos de transmisión de la LMB, que llevó a perder el único ingreso que podría haberlos salvado de esta catástrofe.

Salinas vendió a los directivos de la LMB (en nuestra opinión tan culpables como el de lo que ha pasado hoy) una imagen de renovación y cambio que nunca llegó.

Lo que Salinas promocionó como “la negociación con Facebook” de los derechos de transmisión, no fue en realidad más que la decisión de transmitir los juegos en las redes sociales de la Liga.

Ni un peso, o por lo menos no que haya quedado registrado, se recibió de ahí.

Y una liga sin pagos por derechos de transmisión, ni patrocinios solventes queda a merced de los imprevistos. El coronavirus ha dado el golpe mortal, pero no es el principal culpable.




La LMB podría haber optado, como la Liga Coreana o la de Japón o hasta la MLB por jugar a puerta cerrada. Claro, para eso se necesitan ingresos que no dependan de la asistencia como la venta de cerveza o garnachas en los estadios.

Además, según analistas, a estas tres ligas les está costando aproximadamente un millón de dólares diarios implementar los protocolos necesarios para prevenir un brote de coronavirus entre los peloteros.

¿De dónde iba a sacar la Liga Mexicana para pagarlos?

No es pues por la salud de los peloteros, o por que los fans no se quedaron en sus casas y se teme un rebrote para agosto.

La Liga Dominicana y la Liga Mexicana del Pacífico están buscando como jugar sin fans en las gradas, en fechas todavía más allá en el invierno y con la amenaza de un rebrote por la baja de temperaturas. Tal vez lo logren, tal vez no, pero la diferencia está en que ambas tienen ingresos financieros que pueden soportar la ausencia de fanáticos.

Durante dos años, la Liga Mexicana de Béisbol midió su exito en likes de facebook y cartones de cerveza vendidos, ahora paga las consecuencias. Sin otro ingreso, no le ha quedado otra que cancelar la temporada.

Y eso no es culpa más que de la gestión pasada, ¿o alguien (que no sea Javier Salinas, sus familiares y equipo de trabajo) piensa que se hicieron las cosas bien?

 




 



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