Wild Card: la mayor evidencia del fracaso de los Yankees

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Wild card: la mayor evidencia del fracaso de los yankees
Wild Card: la mayor evidencia del fracaso de los Yankees

Las desilusiones siguen llegando a las filas de los New York Yankees, quienes en una nueva temporada, hoy vuelven a estar fuera del camino en la postemporada, pesando más la presencia de sus archirivales históricos como vencedores.

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El pasado martes se definió el Wild Card de la Liga Americana de MLB, donde en un encuentro con marcador 6-2, los Boston Red Sox terminaban con los sueños de los bombarderos, dejándolos al naufragio y fuera de clasificación en postemporada, una racha que se extiende sin clasificaciones a la Serie Mundial desde 2009.

Los Yankees tienen una nómina de US$201 millones, antes del inicio de temporada los neoyorquinos tenían el decimoctavo mejor sistema de Ligas Menores y el decimonoveno para la mitad de temporada, lo que nos lleva a grandes interrogantes: ¿Cómo los Yankees siguen de desilusión en desilusión cuando son uno de los equipos con mayor capital de inversión en la liga?, ¿Cómo con un sistema de Ligas Menores tan bien estructurado sigue dejando ir al equipo de desilusión en desilusión?

Explicamos…

Los Yankees en la temporada regular recibieron durante 829.1 episodios una efectividad en promedio de carreras limpias de su pitcheo abridor de 3.91, junto a la efectividad independiente de la defensa (FIP) de 4.01, parte del equipo que produjo una frecuencia de ponches (K%) de 25.8 %, contrario a tan solo 7.7 % en bases por bolas.

En este apartado los Yankees sufrieron la intermitencia y el resultado de lesiones en demasía, quienes entre sus estelares solo recibieron una gran temporada por parte de Gerrit Cole, mientras salidas que dejan al club grandes expectativas al futuro como fueron los casos de los jóvenes Nestor Cortes y Luis Gil.

El relevo de los bombarderos fue aun más pronunciado, dejando una efectividad de 3.76 y FIP de 3.78, además de una frecuencia de ponches de 26.6 %, siendo para la organización la parte de mayor estelaridad para el pitcheo, dejando lo que fue un gran año de repunte para el joven Jonathan Loáisiga, quien desde ya se vislumbra como una de las mayores figuras de la organización hacia al futuro.

El bateo de los bombarderos, como carta de presentación de la organización, no fue lo de menos en la ronda regular 2021, dejando una ferviente línea ofensiva (AVG/OBP/SLG) de .237, .322, .407, aunqueeee, siendo con una frecuencia de ponches de 24.5 %, dejaron el sexto mayor porcentaje de chocolates, y para nuestra sorpresa fueron la organización con el mayor índice de bases por bolas en un 10.2 %.

De igual forma los Yankees fueron el onceavo equipo con la mayor tasa de poderío, produciendo un porcentaje de .169 en Poder Aislado (ISO), estadística que conglomera la capacidad para batear extra-bases de un jugador o equipo independiente a su promedio de bateo.

Pero fuera del equipo de gran poderío, fuera del equipo con gran capacidad de en base, también se necesita del equipo que corra las bases, uno de las habilidades básicas en el béisbol. Y aquí es donde los Yankees presentan su más grande problema, quizás visto ayer cuando Aaron Judge fue puesto out en home en Fenway Park, siendo una de las más polémicas jugadas en la noche.

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Los resultados del corrido de bases de los Yankees son claros y alarmantes, guiados de su producción de Bases Running (BsR), estadística desarrollada por Fangraphs que cubre todos los eventos desde que el jugador llega a la base y como transcurre las bases, dejando una estadística donde cero será el número promedio y todo número mayor o menor a él estará por debajo o encima del promedio.

En esta estadística sabermetríca los Yankees dejaron la negativa marca de -15.1, siendo los número veintinueve con peor registro entre los treinta equipos de la Liga, dejando claras señales de los principales fallos en su plantel.

Es lo básico del juego, hay que correr y robar bases, no siempre se llegará a la caja de bateo pensando en como hacer carreras únicamente con un palo de vuelta entera, diseño implementado por los Yankees desde que decidieron unir a Aaron Judge y Giancarlo Stanton en 2018, que sigue sin dejar ningún resultado mientras temporadas van y viene en MLB.

La temporada baja

Esta temporada muerta se espera que sea de gran actividad para los Yankees, empezando porque se vence el contrato del dirigente Aaron Boone, lo cual causa grandes interrogantes entre si la organización seguirá dejando su confianza en los hombros de este o recurrirá a una nueva filosofía.

Luego de esto los Yankees necesitan cuanto antes mayores adiciones a su plantel, necesitando desde una rotación de abridores de mayor confianza y consistencia, así como también la natural columna vertebral de todo equipo de béisbol: receptor, jardín central y campo-corto.

Desde la posición de receptor los Yankees recurrieron a Kyle Higashioka, Gary Sánchez y Rob Brantly, grupo que junto produjo la tasa de 3.0 de framing o mascoteo, estadística que calcula el número de pitcheos dudosos o bolas que un receptor convierte en strike, siendo la  duodécima organización con mejor porcentaje, aunque quienes dejaron la marca de -5 Carreras Defensivas Salvadas (DRS), ocupando la posición veintiuno de peor marca entre las treinta organizaciones de MLB para receptores.

Desde el campo-corto los Yankees vieron pasar desde Gio Urshela, Gleyber Torres, Tyler Wade y Andrew Velazquez, grupo que produjo -14 DRS en conjunto, para alcanzar el puesto veintiséis en la Liga, junto a -2.7 UZR (Clasificación del Rating Defensivo), donde ocupan el puesto veintitrés, estadística donde cero será la marca promedio, recolectando desde los errores, alcancé, brazo y la capacidad de doble juego.

Como defensores del jardín central, los Yankees depositaron su confianza en Bret Gardner, Aarón Judge y Greg Allen, quienes se posicionaron en el puesto veinticuatro por sus -6 DRS, mientras diecinueve por su -3.1 UZR.

Como consecuencia tenemos el desenlace del Wild Card, aunque lo del Wild Card simplemente fue un desenlace de que material carga el equipo. No es un problema ni de un jugador, un coach o el mal resultado de un juego, es un problema de estructuración de la organización, que va principalmente en una tendencia contra la naturaleza del juego en el bateo, un pitcheo inconsistente y una defensiva abominable.

Para llenar todos estos huecos, quizás no sea como ir al mercado y resolver para un almuerzo, esto será un proceso para la organización y el cual puede resultar en más que una temporada baja.

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