El Estadio Alfredo Harp Helú, que en los últimos años se acostumbró a ser escenario de coronaciones, vivió una noche muy distinta. Los Pericos de Puebla llegaron a la capital con una misión clara: cerrar la serie, silenciar a la afición escarlata y mandar al bicampeón a casa antes de tiempo. Misión cumplida. Con un marcador de 3-0 y una actuación dominante en el montículo de Antonio Santos, los emplumados consumaron la eliminación de los Diablos Rojos en seis juegos y se ganaron su lugar en la Final de la Zona Sur de la Liga Mexicana de Béisbol.
La joya que apagó el Harp
El nombre de la noche fue Antonio Santos. El abridor de Puebla salió al terreno y convirtió el juego en un ejercicio de control y concentración. Los Diablos Rojos, con toda la presión de defender el bicampeonato en casa, no encontraron respuesta ante una actuación que puede calificarse, sin exageración, de joya de pitcheo. El marcador de 3-0 al final del encuentro dice todo lo que hay que decir sobre cómo estuvo la defensa de la lomita poblana: limpia, efectiva y, en el momento más importante de la serie, absolutamente dominante.
Para Santos, este tipo de salidas en juegos de eliminación son las que construyen leyendas dentro de una franquicia. Salir al Harp Helú, con el ruido y la historia que carga ese estadio, y entregar una actuación así, es el tipo de actuación que los aficionados de Puebla van a recordar.
El fin del sueño tricolor escarlata
Los Diablos Rojos llegaban a esta postemporada con el peso dorado de ser bicampeones y con la ambición legítima de buscar el tricampeonato. Esa clase de proyectos —ganar tres de manera consecutiva— son raros en cualquier liga profesional, y la LMB no es la excepción. Requieren salud, profundidad de roster, pitcheo consistente y, en los momentos decisivos, un poco de fortuna.
Nada de eso alcanzó esta vez. Los Pericos no les dieron espacio para respirar y cerraron la serie en seis juegos, lo que habla de una diferencia clara en el rendimiento durante la postemporada. El sueño del tricampeonato en la capital se apagó en el mismo estadio donde tantas veces se había celebrado, y eso tiene un peso simbólico enorme para ambas aficiones.
Puebla, con el ojo puesto en la Final del Sur
Para los Pericos, esta eliminación no es el destino: es el boleto. Llegar a la Final de la Zona Sur como el equipo que acabó con el bicampeón les da una carga de confianza que no se compra ni se fabrica. Se gana en el terreno, en juegos como el que se vivió en el Harp Helú.
Los emplumados tendrán que mantener el nivel, conservar el brazo de Santos y sus compañeros en buena forma, y seguir ejecutando el béisbol disciplinado que los trajo hasta aquí. La postemporada en la LMB no perdona la relajación y el siguiente rival no va a llegar dispuesto a ceder.
Lo que sí es un hecho es que Puebla ya escribió la página más importante de su temporada. Ir al Alfredo Harp Helú, ganar 3-0 con una joya en el montículo y mandar al bicampeón a casa es exactamente el tipo de declaración que define una campaña. El Imperio Escarlata cayó. Los Pericos vuelan hacia la final.
