José Carlos Ureña vuelve a Durango, y esta vez llega con más carnita. El outfielder sonorense de 31 años, con 106 cuadrangulares y slugging de .522 en 545 juegos dentro de la Liga Mexicana de Beisbol, fue cedido en préstamo por los Guerreros de Oaxaca para fortalecer el roster de Caliente de Durango en la temporada actual.
Un bateador de poder con historial probado en el circuito
Los números de José Carlos Ureña en la LMB no son los de un jugador de relleno. En sus pasos por Diablos Rojos del México, Generales de Durango y Guerreros de Oaxaca acumula 485 imparables, 106 jonrones y promedio de.283 — el perfil clásico del bateador de poder intermitente que no siempre lleva las estadísticas al límite, pero que cuando conecta, conecta duro. Entre 2021 y 2023 firmó temporadas arriba de.300 y más de 15 cuadrangulares con Oaxaca, que son el tipo de picos que convencen a un cuerpo técnico de hacer un movimiento de préstamo a mitad de campaña.
En lo que va de la temporada actual, antes de su traslado al norte, Ureña disputó 28 juegos con Oaxaca:.244 de promedio, OPS de.762, 19 hits, siete extrabases y 17 carreras impulsadas en apenas 78 turnos. No es una línea que deslumbra, pero sí sostiene: produce, genera daño en rachas cortas y no es un hueco defensivo — su porcentaje de fildeo de..969 en carrera y su capacidad para cubrir las tres posiciones del jardín más primera base lo hacen útil en distintos escenarios de alineación.
Su primera etapa en Durango y lo que significa este regreso
La primera vez que Ureña vistió el uniforme duranguense fue en 2019: 58 juegos,.221 de promedio, 10 jonrones y 22 carreras impulsadas. No fue su mejor campaña, pero la organización lo recuerda — y el préstamo desde Oaxaca sugiere que hay confianza mutua más allá de esa temporada.
En beisbol invernal, Ureña suma 235 juegos con Obregón, Los Mochis, Culiacán y Tucson:.234 de promedio, OPS de.722 y 23 jonrones en 729 apariciones al plato. Es decir, no es un jugador que desaparece fuera de temporada regular — sigue compitiendo en circuitos de nivel alto y eso habla de su condición física y vigencia a los 31 años. Durango apuesta a que ese historial se traduzca en producción ahora, cuando el calendario aprieta.
