Wilyer Abreu ya tiene posición con Venezuela en el Clásico Mundial

Wilyer Abreu ya sabe su rol con Venezuela / Foto: MLB

Wilyer Abreu ya sabe su rol con Venezuela / Foto: MLB

El diamante del Clásico Mundial de Béisbol es un lugar donde las jerarquías de Grandes Ligas a veces se desdibujan. Lo que durante la temporada regular es una posición fija, inamovible, en febrero se convierte en un ejercicio de adaptación y generosidad. Este año, Wilyer Abreu vivirá un cambio brusco.

Venezuela tiene un problema del que cualquier país quisiera presumir. Tiene demasiados jardineros de lujo y solo tres espacios en el outfield. El elegido para moverse será Wilyer Abreu, el zuliano que en 2024 y 2025 se colgó el Guante de Oro en el jardín derecho de la Liga Americana. Su defensa en esa posición es de primer nivel, sin embargo, cuando Venezuela salte al terreno en el loanDepot Park, Abreu estará en el left field.

Wilyer Abreu tiene rol fijo en Venezuela

La razón del movimiento lleva número 13 en la espalda y juega para los Bravos de Atlanta. Ronald Acuña Jr., el mejor jardinero derecho del planeta cuando está sano, es intocable en su posición. Para Wilyer Abreu, la mudanza no es un capricho, sino una muestra de compromiso. Durante su paso por las menores, el marabino acumuló más de 130 juegos en el jardín izquierdo, así que la posición no le resulta del todo ajena . Pero una cosa es hacerlo en Triple A y otra muy distinta en un Clásico, frente a los mejores del mundo.

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México enfrenta una situación similar con Jarren Durán. El sonorense viene de una temporada de ensueño en 2025: Guante de Oro en el jardín izquierdo, 21 jonrones, 31 robos y un OPS de .834 que lo colocó entre los mejores de la Liga Americana . Pero en el equipo azteca, el left field tiene dueño: Randy Arozarena, el ídolo de la afición mexicana, el hombre de las playoffs, el dueño del momento. Benjamín Gil, estratega de México, ha decidido que Durán patrulle el jardín derecho, una posición donde apenas ha jugado 15 encuentros en Las Mayores.

Para Abreu, el sacrificio posicional es un orgullo; para Durán, un desafío. En el béisbol de selecciones, a veces ganar significa saber moverse. Y otras veces, simplemente, saber quedarse donde uno pertenece.

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