México recibió un duro golpe en la antesala del Clásico Mundial. Lo que parecía una rotación de abridores sólida y competitiva se ha desmoronado en cuestión de días, dejando al cuerpo técnico con la necesidad urgente de recomponer sus planes de cara al torneo más importante de la disciplina.
La baja más reciente y que cayó como balde de agua fría es la del lanzador Taj Bradley. El joven prospecto de los Minnesota Twins, que había sido considerado una pieza clave para la rotación mexicana, ha decidido declinar su participación en el Clásico Mundial. Según los reportes más recientes, Bradley optará por darle prioridad absoluta a ganarse un lugar en el roster de Grandes Ligas con los Twins, por lo que continuará su preparación en el Spring Training con la novena de Minneapolis.
México pierde al lanzador Taj Bradley para el WBC
Con la decisión de Bradley, ya son dos los pitchers que estaban en la lista original de cuatro abridores y que han causado baja de última hora. Antes que él, José Urquidy había confirmado que no estaría disponible para defender la casaca tricolor. El experimentado lanzador, que en ediciones pasadas ha sido un pilar fundamental para México, tampoco podrá unirse al equipo, dejando un vacío enorme en experiencia y calidad en el staff.
La ausencia de Urquidy y Bradley representa un problema mayúsculo para el mánager y su cuerpo de coaches. Ambos eran vistos como brazos confiables para los juegos cruciales de la primera ronda. Mientras Urquidy aportaba el liderazgo y la experiencia de haber lanzado en Series Mundiales, Bradley ofrecía el poder y el futuro de una recta de alto voltaje. Perder a dos de los cuatro nombres proyectados obliga a México a mover sus piezas rápidamente.
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Ahora, la directiva tendrá que explorar nuevas opciones entre los lanzadores mexicanos que aún se mantienen en los entrenamientos primaverales o que están disponibles. La profundidad del pitcheo mexicano será puesta a prueba antes de que la pelota cante “play ball” en el Clásico. La ilusión sigue intacta, pero el camino de México hacia el montículo se ha vuelto cuesta arriba.

