Escrito por Alexander Garcia
Para poder estar ahí hoy, vistiendo un uniforme de Grandes Ligas tuvieron que suceder muchas cosas en la vida de César Prieto; algunos las puedo imaginar, de otras no tengo idea pero si de algo estoy bien claro es que el cienfueguero fue en los últimos tres años, uno de los rostros más decentes de las Series Nacionales.
Desde que apareció así como de la nada y fue refuerzo de Villa Clara en la Serie 58 hasta su abandono del equipo Cuba en el torneo preolímpico de Florida en mayo último; César fue el show del béisbol cubano y su récord de juegos consecutivos bateando de bits así lo atestigua.
El camino recorrido no es poco y si algo le permite a Prieto firmar con los Orioles de Baltimore es lo hecho en la Isla pero como la mayoría de los entendidos hablan, la historia, la verdadera se empieza a escribir ahora.
En este punto resulta poco inteligente hablar de números, que si le debieron dar un bono más alto, que si esto u aquello, no; creo que lo importante es firmar y después seguir escalando hasta que el desempeño en los terrenos hable por si solo.
Cabe señalar que el criollo lo tiene todo para imponerse en este nivel y de esa manera marcar un antes y un después en cuanto a la presencia cubana con la franquicia de la división este en la Liga Americana.
Sin el aval de César, antes pasaron Dariel Alvárez y Henry Urrutia, que si bien llegaron no pudieron establecerse. De igual modo a pesar de tener buen desempeño, José Iglesias fue desechado y con todo esto tendrá que romper César, es un hecho.
Más allá de especulaciones y posibles salida al asunto, volvemos al tema de partida; la prueba de fuego es esta y en cuanto Prieto pise un terreno en las Ligas Menores se dará el disparo de salida.

