El domingo 18 de septiembre de 2022, Jacob deGrom tomó la pelota en el Estadio de los Piratas de Pittsburgh. Lo que sucedió en esas cinco entradas no fue solo otra salida sólida del as de los Mets: fue la culminación de una racha que ahora pertenece a los anales del béisbol profesional norteamericano. Con su novena apertura de la temporada, deGrom alcanzó un récord que ningún lanzador había logrado en 109 años de historia oficial de las Grandes Ligas.
Una marca que desafía el tiempo
Desde 1913, cuando la MLB comenzó a registrar oficialmente esta estadística, ningún pitcher había conseguido lo que deGrom acaba de lograr: 40 salidas consecutivas permitiendo tres carreras o menos. Es una de esas marcas que parece imposible en el béisbol moderno, donde los equipos ofensivos son más sofisticados, los bates más potentes y los análisis más precisos.
El contexto hace que el logro sea aún más notable. deGrom llegó a 2022 después de una temporada 2021 marcada por lesiones que limitaron su disponibilidad. A los 34 años, con el escepticismo natural que rodea a cualquier pitcher que regresa de problemas físicos, simplemente retomó su lugar entre los mejores lanzadores del deporte. No como una sombra de sí mismo, sino como la máquina de precisión que siempre ha sido.
Los números de la noche histórica
En aquella salida contra Pittsburgh, deGrom completó cinco innings. Permitió cuatro hits y tres carreras sin otorgar bases por bolas. Ponchó a 13 bateadores. No obtuvo la victoria, pero eso es irrelevante cuando hablamos de un récord de esta magnitud. Los números individuales de esa noche fueron sólidos, pero el verdadero logro fue la consistencia acumulada: 40 aperturas sin que la ofensiva rival lo castigara con más de tres anotaciones.
Para 2022, en 54.1 innings lanzados hasta ese momento, deGrom mostraba un registro de 5-2 con una efectividad de 2.32, un WHIP de 0.61 y 86 ponches. Cifras que confirman lo que la racha de 40 salidas ya evidenciaba: estábamos ante uno de los mejores años de su carrera, a pesar de las limitaciones de tiempo por lesión.
El legado de la consistencia
Los récords en el béisbol a menudo se miden en home runs o en victorias, en números que el fanático casual entiende de inmediato. Pero los récords de consistencia, los que hablan de la capacidad de un pitcher para no permitir que el juego se le escape en ningún momento, esos son los que perduran. Son los que dicen algo profundo sobre el control, la mentalidad y la excelencia sostenida.
deGrom, con esta marca de 40 salidas consecutivas permitiendo tres carreras o menos, se unió a una tradición de excelencia que trasciende las épocas. Su nombre ahora está grabado en un registro que comenzó hace más de un siglo, cuando el béisbol era un deporte diferente, con reglas distintas y un ritmo de juego más lento. Que su nombre figure allí, a la altura de la historia misma del deporte, es un testimonio de lo que ha sido su carrera en las Grandes Ligas.


