Cada temporada, MLB.com publica uno de los ejercicios editoriales más debatidos del béisbol: elegir al mejor jugador activo en cada edad, usando la llamada baseball age —la edad que tenía el pelotero al 30 de junio de la temporada— como criterio universal. En 2025, la lista de los 20 a los 43 años arroja una conclusión que los aficionados latinos ya intuían: Juan Soto, Ronald Acuña Jr. y Bobby Witt Jr. no solo están en su prime, sino que dominan sus cohortes de edad de forma casi irrefutable.
Los años del prime: Witt, Soto y Acuña en el pico de la curva
La ciencia estadística del béisbol moderno sitúa el pico de rendimiento de un pelotero alrededor de los 26-27 años, y la temporada 2025 lo confirma con nombres concretos. A los 25 años, Bobby Witt Jr. (SS, Kansas City Royals) es el elegido por MLB.com, con una proyección que el propio artículo describe como la de un futuro miembro del Salón de la Fama. Juan Soto (OF, New York Mets) figura entre los mejores de su cohorte de edad en una generación tan talentosa que lanzadores élite como Garrett Crochet y Hunter Brown ni siquiera entran al top 3 de su rango etario. Y a los 27, Ronald Acuña Jr. (OF, Atlanta Braves) encabeza su cohorte pese a las lesiones que han reducido sus estadísticas acumuladas en 2025 —sus números bajos reflejan tiempo perdido en la lista de lesionados, no una caída real de habilidades.
Tres edades consecutivas, tres latinoamericanos. Es el tipo de dato que en El Fildeo hemos rastreado desde el Clásico Mundial para entender por qué la presencia latina en MLB ya no es una historia de orgullo regional sino de dominio estadístico.
Los veteranos que no se rinden: Freeman, Ramírez y la excepción a la regla
Si el extremo joven del ranking pertenece a los latinos en ascenso, el extremo veterano cuenta otra historia igual de buena. A los 35 años, Freddie Freeman (1B, Los Angeles Dodgers) sigue siendo mejor que casi cualquier jugador en el béisbol, aunque sus números hayan bajado ligeramente en 2025. Es el mismo Freeman que rescató a los Dodgers en la Serie Mundial 2024 con un grand slam histórico en el Juego 1.
José Ramírez (Cleveland Guardians) es el caso más sostenido de todos: ha terminado entre los primeros lugares en la votación del MVP de la Liga Americana en la mayoría de las últimas temporadas —con la única excepción notable de 2019—, y en 2024 y 2025 encadenó campañas consecutivas de 30 jonrones y 40 robos. En la categoría de los 32 años, el venezolano sigue siendo la referencia absoluta de lo que significa producir de forma consistente en el béisbol moderno.
La contraparte más extrema del espectro veterano es anecdótica pero ilustrativa: Rich Hill hizo un par de aperturas con los Royals en 2025, convirtiendo su presencia en la lista de los 45 años más en una nota al pie que en una historia de competitividad real. Nombrarlo sin ese contexto sería exagerar su relevancia, pero su existencia como dato dice algo sobre la elasticidad de este deporte.
El debate que no tiene respuesta fácil
El formato ‘mejor jugador por edad’ no es inocente: obliga a la comunidad a debatir quién está en su prime real versus quién simplemente acumula números en una época favorable, y dónde trazar la línea entre un jugador que envejece bien y uno que ya pasó su momento. Aaron Judge es el ejemplo más divisivo: desde su debut en 2016, acumula una de las carreras ofensivas más prolíficas de su generación, y es dueño del récord de la Liga Americana con 62 jonrones en una sola temporada. ¿Está en decline a los 33? Los números dicen que no.
Lo mismo aplica para Shohei Ohtani, quien en 2024 logró la primera temporada 50/50 (50 jonrones, 50 robos) en la historia del béisbol y se llevó su tercer MVP por unanimidad —galardones conquistados en 2021, 2023 y 2024. En 2025, ya sin pitchear, Ohtani sigue siendo la conversación más grande de la liga, lo que hace que ubicarlo como ‘el mejor de los 30 años’ casi suene a quedarse corto.
La lista de MLB.com no resolverá el debate —nunca lo hace. Pero sí funciona como un mapa de generaciones: quién viene, quién manda y quién todavía se niega a irse. Y en 2025, ese mapa tiene más español que nunca.


