Ronald Acuña Jr. no va a poder jugar por un tiempo. Una resonancia magnética confirmó una distensión de grado 1 en el isquiotibial de su pierna izquierda, y los Atlanta Braves no esperaron: lo pusieron en la lista de lesionados. El propio front office de Atlanta reconoció que la situación podría haber sido considerablemente más grave. Para un jugador con el historial de lesiones de Acuña, esas palabras no son consuelo menor.
Una distensión de grado 1 es la menos severa dentro de la escala de lesiones musculares: implica microrroturas en las fibras del isquiotibial, pero sin una rotura parcial o total. En términos de tiempo de recuperación, el rango habitual oscila entre 1 y 3 semanas dependiendo de cómo responda el tejido, aunque los equipos de MLB suelen ser conservadores, especialmente con jugadores de este calibre.
El isquiotibial izquierdo es el grupo muscular en la parte posterior del muslo. Una distensión en esa zona puede agravarse si el jugador fuerza el regreso antes de tiempo, algo que los Braves claramente no están dispuestos a arriesgar. La decisión de activar la IL inmediatamente, sin ‘esperar a ver cómo evoluciona’, confirma que Atlanta prioriza la recuperación completa sobre los días de ausencia a corto plazo.
Por qué la frase pesa más de lo que parece
Cuando desde el front office de los Braves dicen que «considerando todo, podría haber sido mucho peor», no es solo un cliché de relaciones públicas. Es el reconocimiento de que los Braves saben exactamente cuánto le costó a esta franquicia —y al propio Ronald— la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha en julio de 2023. Ese año, Acuña había arrancado en modo histórico: iba camino a una temporada MVP, con números que apuntaban a 40-40.
El regreso en 2024 no fue lo que todos esperaban. Acuña tardó en retomar su mejor versión, lidiando con molestias que limitaron su explosividad en el plato y en las bases. Así que sí: una distensión de grado 1 —dolorosa, molesta, pero sin rotura significativa— es noticia relativamente buena dentro de un escenario que pudo haber encendido todas las alarmas.
Qué sigue para los Braves sin su estrella
Atlanta tendrá que reorganizar su alineación durante las semanas que Acuña esté fuera. El outfield de los Braves no es precisamente frágil, pero perder al jugador central del orden al bate siempre se siente. Los fanáticos de los Braves que han seguido de cerca esta temporada saben que el equipo puede mantenerse —lo demostró en 2023 incluso después de la lesión— pero cada día sin Acuña en el lineup es un recordatorio de lo que puede costar depender de un solo jugador de ese nivel.
La clave ahora está en el proceso de rehabilitación. Si Acuña respeta los tiempos, la distensión de grado 1 no debería dejar secuelas a largo plazo. Los Braves, por su parte, ya demostraron que no van a apresurar el regreso. La pregunta real es cuántos juegos va a perderse y en qué momento de la temporada regresa, porque el calendario de Atlanta en las próximas semanas puede definir buena parte de su posición en la división.

