El inicio de la temporada 2025 de las Grandes Ligas trajo consigo una controversia que ha encendido debates: los bates torpedo. Los New York Yankees arrasaron con los Milwaukee Brewers en una serie inaugural, anotando 36 carreras y conectando 15 jonrones, nueve de ellos en un solo juego. Este despliegue ofensivo histórico levantó sospechas, y algunos señalaron a los bates torpedo como responsables, acusando a los Yankees de obtener una ventaja injusta. Sin embargo, David Ortiz, leyenda del béisbol, salió en defensa de esta herramienta legal.
¿Hubiese dado 700 jonrones con ellos? David Ortíz defiende los bates torpedos
“Todos se quejan, pero es legal. Todavía tienes que batear la bola”, afirmó Ortiz en respuesta a las críticas, especialmente de pitchers como Trevor Megill, quien calificó los bates como algo propio del “softbol lento”. Los bates torpedo, diseñados con un punto dulce más amplio, permiten que el contacto sólido resulte en batazos más potentes.
Ortiz, conocido como Big Papi, subrayó que, aunque facilitan el impacto, no garantizan el éxito: conectar una pelota a 60 pies y seis pulgadas, con velocidad y movimiento impredecible, sigue siendo el mayor desafío del deporte.
El revuelo inicial se calmó al ver el desempeño posterior de los Yankees, quienes tras su explosiva serie contra Milwaukee solo ganaron 4 de 10 juegos, sin superar las cuatro carreras en sus últimos cinco encuentros. Esto demuestra que los bates torpedo no son una fórmula mágica; la habilidad del bateador sigue siendo crucial.
Ortiz tiene razón: los pitchers deben enfocarse en ejecutar sus lanzamientos.
Si lo hacen, los bates, por muy avanzados que sean, no marcarán la diferencia. En un deporte donde la precisión es todo, la controversia de los bates torpedo parece más un eco de frustración que una verdadera amenaza al juego limpio.

