El lanzador Clay Holmes de los Yankees de New York fue el villano de su equipo durante la noche del martes después de permitir un jonrón con bases llenas en la parte baja de la novena entrada para ser dejados en el terreno por los Rangers de Texas.
Con las bases y las cuentas llenas, un out y una ventaja mínima en el marcador, Clay Holmes dejó un slider colgante que pagó caro ante el madero del novato Wyatt Langford, quien conectó un jonrón ganador del partido remolcando a todos sus compañeros y llevando la carrera número siete al home plate, de paso, sellando la victoria de los Rangers de Texas.
Clay Holmes de 32 años, quien fue all-star en esta temporada, estableció la mayor marca de oportunidades de salvamentos desperdiciadas (11) para un cerrador de los Yankees de New York por lo menos en el siglo 21, superando a todos los anteriores que incluyen a Mariano Rivera, Aroldis Chapman, Andrew Miller, entre otros.
¿Y qué dijo Aaron Boone?
“No creo que haya tenido muchas de esas rachas este año. Esta noche lo han conseguido. Muchas de las veces que hemos perdido ha sido por contacto suave” dijo Boone, quien alega que este jonron de Langford es uno de los pocos contactos sólidos que ha permitido Holmes en esta temporada.
Probablemente Boone tenga razón, los contactos sólidos que ha estado recibiendo su cerrador de ocho millones de dólares no es la razón de los juegos que han perdido en la novena. Sin embargo, es un hecho que su descontrol le ha jugado en contra para que con cualquier batazo, sea débil o no, los corredores anoten sin mucha dificultad.
Declaraciones de Clay Holmes después del partido.
“No lancé muy bien, no fui nada bueno. Definitivamente, no merecía ganar con la forma en que estaba lanzando. Es uno de esos momentos en los que tienes que aprender, ver de qué estás hecho y recuperarte” dijo Holmes
Holmes veterano de más de cinco años en las Grandes Ligas y tres de ellas cerrando partidos, espera probar la agencia libre con 31 años mientras que por el momento posee 60 ponches en 55 entradas con 3.20 de efectividad. Pero para su mala suerte, sus fallos tan a menudo en momentos situacionales podrían restarle cierto valor en el mercado.


